Personalidades

viernes, 29 de mayo de 2026

Día de Canarias: lo que celebramos, lo que mostramos y lo que realmente somos

 

El 30 de mayo se celebra el Día de Canarias. Una fecha que conmemora la primera sesión del Parlamento de Canarias en 1983 y que simboliza el inicio de la autonomía del archipiélago. No se trata solo de un hecho institucional, sino de un momento en el que Canarias comienza a definirse políticamente desde dentro, a construir un marco propio de representación y decisión. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa dimensión institucional ha ido perdiendo protagonismo frente a la celebración cultural. El foco se ha desplazado desde lo político hacia lo identitario, desde la construcción de autogobierno hacia la representación de lo que somos. Y es ahí donde el Día de Canarias adquiere su forma actual: una jornada dedicada a mostrar, compartir y, en teoría, celebrar la canariedad. O al menos, lo que entendemos por ella.

​Basta con salir a la calle ese día para reconocer una imagen que se repite año tras año: trajes tradicionales, romerías, parrandas, grupos folclóricos, chácaras y tambores marcando el ritmo, bailes populares, mesas llenas de comida: gofio, papas arrugadas, queso, mojo, etc. por otro lado plazas convertidas en puntos de encuentro. A eso se suman ferias de artesanía, exhibiciones de lucha canaria, muestras de oficios tradicionales y actividades escolares que intentan acercar esa idea de “lo canario”. Todo eso forma parte de Canarias. Todo eso es real. Pero no es todo.

​Si algo caracteriza al Día de Canarias es esa especie de concentración de símbolos: en un solo día se intenta mostrar lo que somos, como si la identidad pudiera resumirse en una sucesión de imágenes reconocibles o como si bastara con vestirse, comer y bailar para explicar siglos de historia y mezcla cultural. Y ahí aparece la primera duda: ¿estamos celebrando la canariedad o representándola? La diferencia no es menor. Celebrar implica conocer, sentir y entender lo que se está haciendo; representar, en cambio, puede quedarse en la repetición o en reproducir una imagen que sabemos que encaja, aunque no siempre sepamos de dónde viene.

​Por eso, muchas veces el Día de Canarias se mueve en esa línea difusa entre lo vivido y lo escenificado. Nos vestimos de mago o maga, pero no siempre conocemos el origen de esa vestimenta. Comemos productos tradicionales sin pensar en lo que han significado históricamente: el gofio como alimento básico de supervivencia, el queso ligado al mundo rural o las papas como parte de una adaptación al territorio. Es como si la cultura se comprende en un formato accesible, rápido y reconocible; una especie de resumen que, sin embargo, no siempre hace justicia a la realidad.

​La canariedad no funciona como un resumen porque no es una realidad única. No es lo mismo la tradición en El Hierro que en Gran Canaria, ni suenan igual los tambores en La Gomera que en Tenerife. Cada isla y cada municipio han construido sus propias formas de vivir la cultura con matices y ritmos propios. El Día de Canarias tiende a unificar toda esa diversidad en una sola imagen, incurriendo a veces en la simplificación. La canariedad no es solo folclore o gastronomía; es también historia, territorio, lenguaje, memoria colectiva y maneras de entender el tiempo y el trabajo en unas islas con condiciones muy concretas.

​Es lo que hay detrás de todo lo que se muestra: las chácaras y los tambores como tradición transmitida, la lucha canaria como herencia y la artesanía como conocimiento. Incluso las leyendas, como la de San Borondón, son imaginario colectivo para explicar lo desconocido desde lo propio. Cuando todo esto se concentra en un solo día, corre el riesgo de convertirse en una imagen fija que se mira, se disfruta y se deja atrás. Aparece entonces la diferencia entre consumir cultura y vivirla. Consumirla es asistir a una celebración puntual; vivirla es integrarla en el día a día y entender su sentido.

​El problema no es la fiesta, pues la fiesta es necesaria; el problema es cuando la fiesta sustituye al contenido. Cuando el Día de Canarias se convierte en el único momento en el que lo “canario” se hace visible, se corre el riesgo de relegar todo lo demás al olvido cotidiano, como si la identidad tuviera fecha de activación y desactivación. Pero la canariedad no es un evento ni una cita anual: es algo que se construye todos los días en cómo se habla, en cómo se mantienen vivas ciertas prácticas y en la relación con el territorio, el mar y el paisaje.

​Por eso, el verdadero sentido de esta fecha no debería estar solo en lo que se muestra, sino en lo que invita a pensar. No solo en celebrar lo que somos, sino en preguntarnos cuánto de eso sigue presente en nuestra vida diaria. El reto es evitar que la identidad se vuelva decorativa. Lo que está en juego no es cómo nos vemos ese día, sino cuánto de eso sigue vivo cuando la fiesta termina. Porque al final, entre romerías y bailes, la pregunta sigue siendo la misma: si todo eso nos representa o si simplemente lo representamos

sábado, 23 de mayo de 2026

Piso Firme celebra el Día de Canarias con la música de Los Cebolleros

 

Con motivo de las celebraciones por el Día de Canarias, el Grupo Folclórico Los Cebolleros de Gáldar vuelve a subirse a los escenarios para compartir su música con los vecinos y vecinas. La cita tendrá lugar este miércoles 27 de mayo a las 19:30 horas en la AV El Juncal de Piso Firme, dentro del circuito cultural “La Cultura en tu Barrio”, en un encuentro que contará con entrada libre y gratuita.

Este evento cobra un significado aún más especial para el barrio, ya que se convierte en uno de los primeros actos organizados bajo la andadura de la nueva Junta Directiva de la AV El Juncal, cuya reciente renovación ha sido anunciada hace escasos días. Este nuevo equipo de vecinos y vecinas afronta con ilusión una etapa enfocada en dinamizar el barrio y potenciar el encuentro vecinal, siendo este concierto una magnífica carta de presentación de su compromiso con la cultura y las tradiciones.

Por su parte, la trayectoria de Los Cebolleros comenzó hace ya 56 años, en 1970, naciendo precisamente con un nombre que rinde homenaje a los hombres y mujeres del campo ya la célebre tradición del cultivo de la cebolla en Gáldar, un orgullo agrícola profundamente ligado a tierras como las de Piso Firme. Con la ilusión de mantener viva esa rica herencia, el grupo siempre siente una alegría especial al cantar directamente en los barrios que inspiran su historia. Para esta ocasión, han preparado con mucho cariño un repertorio idóneo para disfrutar de una tarde dedicada a los timples ya las canciones de siempre, bajo el lema "Nuestras raíces, nuestra fuerza, nuestro futuro".

Esta actuación cuenta con la organización de la AV El Juncal, en colaboración con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Gáldar, desde donde se invita a todo el público a sumarse a esta celebración familiar a mitad de semana.

 

Agüimes acoge una nueva entrega de Los Bailes Tradicionales de Gran Canaria


El próximo viernes 29 de mayo de 2026, a las 19:00 horas, el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Agüimes será el escenario de la del segundo volumen del proyecto editorial Los Bailes Tradicionales de Gran Canaria, una iniciativa dedicada a la conservación, documentación y presentación del patrimonio coreográfico tradicional de la isla, y en este caso concreto, del municipio de Agüimes. 

El acto estará dirigido por el investigador y autor Ángel Manuel Vega Suárez, bailador y docente vinculado desde la infancia al mundo del folklore canario, quien continúa desarrollando este proyecto cultural centrado en recoger y explicar, paso a paso, diversas danzas tradicionales de Gran Canaria. La presentación combinará intervenciones institucionales, proyecciones audiovisuales y muestras de baile en directo, permitiendo al público conocer no solo el contenido del libro, sino también la metodología visual y didáctica que acompaña la publicación. 

El libro nace con el objetivo de acercar el aprendizaje del baile tradicional tanto a personas vinculadas al folklore como a nuevos públicos interesados ​​en conocer y conservar estas manifestaciones culturales. La obra incorpora descripciones detalladas, secuencias coreográficas y recursos audiovisuales complementarios que facilitan la comprensión y transmisión de los bailes tradicionales.

 La entrada será libre hasta completar el foro.

jueves, 21 de mayo de 2026

“Ustedes” es mucho más que “vosotros”: es la identidad de nuestro pueblo


Hace algunos meses leía en un periódico de tirada regional un titular que decía: “Los jóvenes canarios se pasan al vosotros”. Recuerdo perfectamente la sensación de impotencia que me produjo. No solo por lo que implica ese progresivo abandono de una forma de hablar profundamente ligada a nuestra identidad, sino porque entendí que el propio titular terminaba potenciando el problema que decía analizar.

Porque una cosa es debatir cómo cambian los usos lingüísticos con el paso del tiempo y otra muy distinta normalizar, e incluso presentar como inevitable, la pérdida de una parte esencial de nuestra forma de hablar y de nuestra identidad cultural.

Cuando desde los propios medios se transmite la idea de que hablar como siempre se ha hablado aquí es algo anticuado, residual o en retroceso, el mensaje que termina llegando a muchos jóvenes es claro: para sonar modernos hay que parecerse a otro lugar.

Y ahí empieza el problema.

Precisamente por eso campañas recientes del Cabildo de Gran Canaria han generado tanta conversación. Porque vuelven a colocar en primer plano algo que durante años pareció relegado a lo folclórico: la identidad canaria como parte viva de la sociedad actual.

Campañas como “La isla de mi vida” han sabido conectarse emocionalmente con la ciudadanía porque apelan al orgullo de pertenencia, al paisaje compartido ya una manera muy canaria de entender la comunidad. Pero existe un riesgo evidente: convertir la identidad en un recurso publicitario temporal, útil para emocionar durante unas semanas y olvidado después en la comunicación cotidiana de las instituciones.

La identidad no puede activarse solo cuando conviene políticamente. No basta con usar símbolos canarios, música local o referencias culturales en una campaña concreta mientras el resto del año se mantiene una comunicación institucional alejada de la realidad lingüística y cultural de la isla.

Si el Cabildo quiere defender al canario, debe hacerlo de forma constante y transversal, no únicamente en piezas promocionales diseñadas para generar impacto emocional.

El debate entre “ustedes” y “vosotros” representa precisamente eso. En Canarias, el “ustedes” no es una excepción ni una deformación del idioma; es la forma natural de hablar de la mayoría de la población. Sin embargo, muchas instituciones siguen comunicándose desde modelos lingüísticos importados de la Península, como si la neutralidad significara parecerse a Madrid y no reconocer la personalidad propia del archipiélago.

Ahí aparece la contradicción.

No se puede reivindicar la autenticidad de Gran Canaria mientras se invisibiliza una parte esencial de esa autenticidad: la manera en la que habla su gente. Porque el lenguaje también construye cercanía. También transmite pertenencias. También dice quién cuenta y desde dónde se comunica.

En el vídeo, además, hay mucho más que una simple campaña publicitaria. Hay una construcción emocional de la identidad canaria a través de símbolos reconocibles para buena parte de la población. Desde el cortado leche y leche, convertida ya en una bebida casi icónica de la isla, hasta tatuajes de pintaderas, paisajes conocidos, artesanía tradicional o el timple de Jorge Aguiar, todo parece pensado para despertar memoria, orgullo y reconocimiento inmediato.

Incluso referencias culturales como la posible aparición de la Orden del Cachorro Canario refuerzan esa idea de una Gran Canaria profundamente vinculada a sus raíces. No son detalles casuales; son elementos que forman parte de un imaginario colectivo muy concreto.

Y precisamente ahí surge una cuestión importante: ¿esta campaña representa a toda la isla o principalmente a quienes ya se identifican con esa visión cultural de la canariedad?

Porque el spot no muestra una Gran Canaria cualquiera. Presenta una isla emocional, tradicional y reconocible para quienes sienten conexión con esos códigos culturales. Una Gran Canaria donde la tradición, el paisaje y determinados símbolos funcionan como lenguaje común.

Y eso tiene fuerza.

Porque consigue que mucha gente se vea reflejada y se sienta orgullo de pertenencias.

Pero también existe otra realidad: personas que viven la isla desde otros referentes culturales, otras formas de identidad o maneras distintas de entender qué significa ser grancanario hoy. La isla actual también es urbana, diversa, moderna y marcada por nuevas generaciones que quizás no encuentran representación completa en ese imaginario tradicional.

Sin embargo, el problema principal no está en que la campaña muestre tradición o símbolos identitarios. El problema aparece cuando todo eso queda reducido a un momento puntual de comunicación institucional.

Porque entonces la identidad corre el riesgo de convertirse en un escaparate emocional: bonito, reconocible y efectivo, pero limitado al tiempo que dura una campaña.

La ciudadanía percibe rápidamente cuándo existe una apuesta real por defender la cultura propia y cuándo esa cultura se utiliza únicamente como recurso estético o sentimental. Y precisamente por eso el reto del Cabildo no debería ser solamente emocionar con un spot bien producido, sino mantener después una comunicación coherente con esa identidad que intenta reivindicar.

Defender los “ustedes”, visibilizar las tradiciones, apoyar la artesanía o poner en valor símbolos culturales no puede depender únicamente de campañas concretas. Tiene que formar parte de una política cultural permanente, presente en la educación, en los medios públicos, en la comunicación institucional y en la manera diaria de relacionarse con la ciudadanía.

Porque cuando una institución habla de identidad, no basta con enseñarla en pantalla. También tiene que defenderla cuando se apagan las cámaras.

De poco sirve emocionarnos durante un minuto de anuncio si después seguimos tratando nuestra forma de hablar como una versión inferior del español, si nuestros jóvenes crecen pensando que decir “ustedes” suena mal o atrasado, o si la canariedad solo aparece cuando toca vender una campaña bonita y perfectamente editada.

La identidad de un pueblo no desaparece de golpe. Se va erosionando poco a poco, palabra a palabra, complejo a complejo, generación tras generación. Empieza cuando dejamos de valorar nuestra manera de hablar, continúa cuando los medios presentan como normal su sustitución y termina cuando una parte de la sociedad siente vergüenza de sonar a su propia tierra.

Y lo más preocupante es que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de lo que está ocurriendo.

Por eso esta campaña del Cabildo deja una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿queremos una Canarias viva o una Canarias convertida en decoración institucional? Porque las pintaderas, el timple, el leche y leche o nuestras tradiciones no pueden quedarse reducidas a imágenes bonitas para despertar nostalgia mientras, en la práctica, seguimos alejándonos de aquello que nos hace diferentes.

Defender la identidad canaria no es disfrazarse de canario para un lugar. Es hablar sin complejos. Es proteger nuestra forma de expresarnos. Es dejar de mirar constantemente hacia fuera buscando validación cultural. Es entender que ningún pueblo puede respetarse a sí mismo si primero aprende a corregirse para parecerse a otro.

Y quizás el verdadero problema no sea que algunos jóvenes empiecen a decir “vosotros”. El verdadero problema sería que llegue un día en el que ya nadie sienta que perder el “ustedes” significa perder una parte de quienes somos.

Porque un pueblo empieza a desaparecer cuando deja de reconocerse en su propia voz.

 


lunes, 4 de mayo de 2026

Los Cebolleros regresan a El Hierro tras 15 años en el Baile de Magos de Valverde en honor a San Isidro

 

El grupo folclórico Los Cebolleros anuncia su regreso a la isla de El Hierro tras 15 años de ausencia, con su participación el próximo sábado 9 de mayo a las 20:00 horas en el tradicional Baile de Magos, que se celebrará en la Plaza de Santiago del municipio de Valverde, dentro de las fiestas en honor a San Isidro.

Este regreso tiene un profundo significado artístico y emocional para la agrupación, ya que El Hierro fue una de las primeras islas que el grupo visitó en sus giras allá por 1987, formando parte de los inicios de su proyección fuera de Gran Canaria. Volver a la isla más occidental del archipiélago supone, por tanto, un reencuentro con una parte fundamental de su historia musical y de su crecimiento como grupo.

En 2020 estaba prevista una actuación en el municipio de Frontera, que finalmente tuvo que ser suspendida debido a la pandemia de la COVID-19. Desde entonces, Los Cebolleros han mantenido vivo el deseo y el trabajo constante de regresar a El Hierro, con la ilusión de volver a compartir su música con su gente.

Tras años de trayectoria y evolución, el grupo vuelve a la isla con el propósito de reconectar con su público y con el folclore ancestral herreño, en una cita especialmente esperada tanto por sus componentes.

Durante la actuación, Los Cebolleros ofrecerán un repertorio de música canaria bailable, tanto de autor como de raíz folclórica y música popular, pensado para animar el Baile de Magos y fomentar la participación del público en un ambiente festivo, cercano y de convivencia, donde la identidad y la tradición cobran un papel protagonista.

El presidente del grupo, Moisés Rodríguez, ha destacado el valor simbólico de este regreso:

"El Hierro era una espina que el grupo tenía clavada desde hace muchos años. Es una isla muy especial para nosotros y volver después de tanto tiempo es muy emocionante. Además, tiene un enorme valor artístico, porque fue una de las primeras islas que visitó el grupo en sus inicios, allá por 1987".

Rodríguez agregó también el compromiso personal que ha acompañado este reencuentro:

"El pasado mes de septiembre, durante un viaje a La Palma, me comprometí a poner todos mis esfuerzos en que Los Cebolleros volvieran a El Hierro. Desde entonces no hemos parado hasta conseguirlo."


Esta invitación se realiza gracias al Ayuntamiento de Valverde y la colaboración de la AF Taros.

Asimismo, la participación cuenta con el patrocinio del programa de movilidad cultural del Gobierno de Canarias, el cual sufraga los gastos de desplazamiento de los grupos canarios.




El regreso de Los Cebolleros a El Hierro no es solo una actuación: es un viaje de vuelta a los orígenes, un reencuentro con la memoria viva del grupo y con una isla que forma parte de su historia emocional y artística. Casi cuatro décadas después de la primera actuación en la isla, la música vuelve a tiernos puentes entre pasado y presente en la tierra donde el sonido del pito, el tambor y las castañuelas hace que una isla entera baile para rendir honores a su Madre Amada. Porque hay escenarios que no se olvidan… y músicas que siempre encuentran el camino de regreso.