domingo, 25 de enero de 2026

La A.F. Guadalupe presenta el espectáculo “Historia de un Romance” en la Villa de Moya.

La Agrupación Folclórica Guadalupe presenta el sábado 31 de enero, a las 19:00 horas, en el Salón de actos de la Casa de la Cultura de la Villa de Moya, con entrada libre, su nuevo espectáculo “Historia de un Romance”, una propuesta escénica que combina música tradicional, narración e interpretación para recrear una historia de amor ambientada en los tiempos de nuestros abuelos.

Diseñado por su director, Misael Pérez, el espectáculo narra un romance a través de la música popular, donde las canciones tradicionales se entrelazan con la acción escénica para dar forma a un relato cargado de pasión, encuentros y despedidas. El repertorio abarca desde temas ampliamente conocidos como “Andrés, repásate el motor” o “El Teide en la nube gris”, hasta otras composiciones menos difundidas como “La luna bajo las ruinas del castillo” o “Sueños de fantasía”, ofreciendo al público un recorrido musical diverso y evocador. Cada melodía representa una etapa del amor —su nacimiento, su intensidad, sus silencios y su recuerdo— mientras los personajes, con humor, emoción y poesía, transmiten la esencia de los sentimientos populares presentes en cada verso y en cada nota.

“Historia de un Romance” será dirigida por Misael Pérez y Emeterio Perdomo y contará con la participación de la ACEDC Dragos y Laurel, así como la colaboración de Juan Bosco Arencibia, Noelia Perera y Aarón González, que enriquecen la propuesta con su aportación artística.

Este espectáculo cuenta con la colaboración imprescindible del Ayuntamiento de la Villa de Moya y del Cabildo de Gran Canaria, cuyo apoyo hace posible la puesta en escena de esta nueva producción de la Agrupación Folclórica Guadalupe.

domingo, 18 de enero de 2026

El ruido y las disputas personales no gobiernan el Casino de Gáldar.

Como bien escribí hace algunos meses, era de suma importancia protegerse del voto tóxico y de quienes solo buscan el poder, y eso es lo que ha pasado en la reciente convocatoria de las elecciones a la Sociedad de Fomento, Instrucción y Recreo “Casino de Gáldar”. Porque, más allá de que no se hayan celebrado las elecciones en las urnas, hay que destacar que el motivo principal de que solo hubiera una candidatura se debe, mayormente, a que aquí nos conocemos todos, y vender humo, en ocasiones, no es la mejor estrategia, ni para conformar una lista de un mínimo de once personas, ni mucho menos para que la mayoría de los socios y socias depositen su confianza en la candidatura en cuestión.

Desde la celebración de las dos últimas asambleas se vio claramente cuál era el sentir de una parte de los socios y socias, porque, más allá de las diferencias y opiniones que puedan existir, cuando consejos vendo que no tengo, o cuando determinadas actitudes terminan por degradar el ambiente de las asambleas, alejándolas del debate constructivo que debería imperar, se pierde la oportunidad de avanzar. Estoy más que convencido de que pueden tener razón en algunas de las propuestas, pero cuando se pierden las formas y los modos, se pierde la razón.

El debate es necesario, eso sí, con serenidad, educación y conocimiento, y con la coherencia de que lo que se predica se corresponda con las actuaciones. Sin embargo, esta reflexión viene a colación porque muchos de los magníficos oradores y vendedores de humo acaban evidenciando, con sus propios actos, una falta de coherencia entre lo que proclaman y lo que practican.

El propio proceso electoral sirvió para evidenciar contradicciones que hasta entonces habían pasado desapercibidas; es más, yo diría que dio una lección superlativa de conciencia y realidad. Una realidad que viene a decir que más vale malo conocido que bueno por conocer, sin olvidar que aquí nos conocemos todos.

Muchas personas salieron de aquellas asambleas sacando pecho, afirmando que era una oportunidad única para cambiar el rumbo del Casino, ya que la división interna así lo atestiguaba. Sin embargo, cuando se pierde una oportunidad única, creo que se pierden muchas cosas, ya no solo como socio o socia, sino también como persona.

Repito que la diferencia de opiniones nos enriquece, nos cultiva y nos hace crecer, pero cuando solo se pretende alcanzar objetivos muy sectorizados, se produce un claro perjuicio para el interés general. Hacer una lista con once personas no es nada fácil; prueba de ello es que solo hubo una candidatura. Por ello, es necesario hacer una reflexión profunda sobre los estatutos, ya que, para la realidad actual, están obsoletos tanto en los porcentajes como en el número de personas necesarias para conformar una candidatura, e incluso en el tiempo de antigüedad exigido para poder formar parte de la misma.

Mención aparte merecen las once personas que dieron el paso de conformar la única candidatura, asumiendo una responsabilidad que no es cómoda ni sencilla, y demostrando con hechos y no solo con palabras su compromiso con el Casino de Gáldar.

La reforma de los estatutos se me antoja más que necesaria, porque supone un paso hacia una participación más plural y democrática, lo que llevaría a una mayor implicación de los socios y socias, aun cuando puedan existir diferencias de opiniones y sentires.

Por suerte para el Casino de Gáldar, en esta ocasión no hubo que recurrir a votar en contra como único acto de amor que le queda a una comunidad, puesto que ese acto de amor comenzó cuando no consiguieron conformar una candidatura para concurrir a las elecciones. Porque, más allá de la verborrea y el protagonismo que muchos acaparan en las asambleas, la ausencia de una candidatura alternativa dice mucho más que cualquier resultado en las urnas.

Tal vez esta experiencia sirva para comprender que el Casino de Gáldar no necesita salvadores ni discursos grandilocuentes, sino responsabilidad, compromiso y respeto por la comunidad.

Cría fama y acuéstate a dormir; porque, en comunidades pequeñas, la coherencia siempre termina pasando factura… o dando la razón.

viernes, 9 de enero de 2026

Los Cebolleros trajeron hasta el Casino de Gáldar los bailes de Ingenio por medio de Ángel Vega.


El Casino de Gáldar acogió este viernes el Taller de Bailes de Ingenio, una actividad gratuita dedicada a la difusión de los bailes tradicionales del municipio de Ingenio.

El curso, impartido por el bailador y director de baile Ángel Manuel Vega Suárez, registró un éxito rotundo de participación, con 36 personas inscritas, agotándose todas las plazas disponibles en poco más de 48 horas desde la apertura del plazo de inscripción, lo que pone de manifiesto el gran interés existente por las tradiciones musicales y coreográficas de Gran Canaria.

Durante las dos horas de duración del taller, los asistentes tuvieron la oportunidad de acercarse a los bailes tradicionales del municipio de Ingenio, combinando formación teórica y práctica en un ambiente participativo y dinámico, dirigido tanto a público general como a componentes de escuelas y agrupaciones folklóricas. Cabe destacar que en el taller coincidieron tres generaciones de bailadores, poniendo de relieve el carácter intergeneracional de la actividad y la transmisión viva del folclore canario.



La actividad estuvo organizada por Los Cebolleros y el Casino de Gáldar, consolidando una apuesta firme por la difusión, conservación y transmisión del patrimonio cultural inmaterial canario.

Desde la organización se valora muy positivamente la acogida del taller y se destaca la alta demanda registrada, que anima a seguir programando nuevas acciones formativas de estas características en el futuro.

Asimismo, Los Cebolleros, por medio de su presidente Moisés Rodríguez, hicieron entrega a Ángel de una cebolla tallada en madera, regalo oficial del grupo, como muestra de agradecimiento por la impartición del curso.





Al finalizar el curso, se puso a la venta el libro Los Bailes Tradicionales de Gran Canaria Municipio de Ingenio, del autor Ángel Manuel Vega Suárez, vinculado a los contenidos impartidos, que fue adquirido por los participantes como manual de consulta y apoyo para la práctica y el estudio de los bailes tradicionales.