jueves, 21 de mayo de 2026

“Ustedes” es mucho más que “vosotros”: es la identidad de nuestro pueblo


Hace algunos meses leía en un periódico de tirada regional un titular que decía: “Los jóvenes canarios se pasan al vosotros”. Recuerdo perfectamente la sensación de impotencia que me produjo. No solo por lo que implica ese progresivo abandono de una forma de hablar profundamente ligada a nuestra identidad, sino porque entendí que el propio titular terminaba potenciando el problema que decía analizar.

Porque una cosa es debatir cómo cambian los usos lingüísticos con el paso del tiempo y otra muy distinta normalizar, e incluso presentar como inevitable, la pérdida de una parte esencial de nuestra forma de hablar y de nuestra identidad cultural.

Cuando desde los propios medios se transmite la idea de que hablar como siempre se ha hablado aquí es algo anticuado, residual o en retroceso, el mensaje que termina llegando a muchos jóvenes es claro: para sonar modernos hay que parecerse a otro lugar.

Y ahí empieza el problema.

Precisamente por eso campañas recientes del Cabildo de Gran Canaria han generado tanta conversación. Porque vuelven a colocar en primer plano algo que durante años pareció relegado a lo folclórico: la identidad canaria como parte viva de la sociedad actual.

Campañas como “La isla de mi vida” han sabido conectarse emocionalmente con la ciudadanía porque apelan al orgullo de pertenencia, al paisaje compartido ya una manera muy canaria de entender la comunidad. Pero existe un riesgo evidente: convertir la identidad en un recurso publicitario temporal, útil para emocionar durante unas semanas y olvidado después en la comunicación cotidiana de las instituciones.

La identidad no puede activarse solo cuando conviene políticamente. No basta con usar símbolos canarios, música local o referencias culturales en una campaña concreta mientras el resto del año se mantiene una comunicación institucional alejada de la realidad lingüística y cultural de la isla.

Si el Cabildo quiere defender al canario, debe hacerlo de forma constante y transversal, no únicamente en piezas promocionales diseñadas para generar impacto emocional.

El debate entre “ustedes” y “vosotros” representa precisamente eso. En Canarias, el “ustedes” no es una excepción ni una deformación del idioma; es la forma natural de hablar de la mayoría de la población. Sin embargo, muchas instituciones siguen comunicándose desde modelos lingüísticos importados de la Península, como si la neutralidad significara parecerse a Madrid y no reconocer la personalidad propia del archipiélago.

Ahí aparece la contradicción.

No se puede reivindicar la autenticidad de Gran Canaria mientras se invisibiliza una parte esencial de esa autenticidad: la manera en la que habla su gente. Porque el lenguaje también construye cercanía. También transmite pertenencias. También dice quién cuenta y desde dónde se comunica.

En el vídeo, además, hay mucho más que una simple campaña publicitaria. Hay una construcción emocional de la identidad canaria a través de símbolos reconocibles para buena parte de la población. Desde el cortado leche y leche, convertida ya en una bebida casi icónica de la isla, hasta tatuajes de pintaderas, paisajes conocidos, artesanía tradicional o el timple de Jorge Aguiar, todo parece pensado para despertar memoria, orgullo y reconocimiento inmediato.

Incluso referencias culturales como la posible aparición de la Orden del Cachorro Canario refuerzan esa idea de una Gran Canaria profundamente vinculada a sus raíces. No son detalles casuales; son elementos que forman parte de un imaginario colectivo muy concreto.

Y precisamente ahí surge una cuestión importante: ¿esta campaña representa a toda la isla o principalmente a quienes ya se identifican con esa visión cultural de la canariedad?

Porque el spot no muestra una Gran Canaria cualquiera. Presenta una isla emocional, tradicional y reconocible para quienes sienten conexión con esos códigos culturales. Una Gran Canaria donde la tradición, el paisaje y determinados símbolos funcionan como lenguaje común.

Y eso tiene fuerza.

Porque consigue que mucha gente se vea reflejada y se sienta orgullo de pertenencias.

Pero también existe otra realidad: personas que viven la isla desde otros referentes culturales, otras formas de identidad o maneras distintas de entender qué significa ser grancanario hoy. La isla actual también es urbana, diversa, moderna y marcada por nuevas generaciones que quizás no encuentran representación completa en ese imaginario tradicional.

Sin embargo, el problema principal no está en que la campaña muestre tradición o símbolos identitarios. El problema aparece cuando todo eso queda reducido a un momento puntual de comunicación institucional.

Porque entonces la identidad corre el riesgo de convertirse en un escaparate emocional: bonito, reconocible y efectivo, pero limitado al tiempo que dura una campaña.

La ciudadanía percibe rápidamente cuándo existe una apuesta real por defender la cultura propia y cuándo esa cultura se utiliza únicamente como recurso estético o sentimental. Y precisamente por eso el reto del Cabildo no debería ser solamente emocionar con un spot bien producido, sino mantener después una comunicación coherente con esa identidad que intenta reivindicar.

Defender los “ustedes”, visibilizar las tradiciones, apoyar la artesanía o poner en valor símbolos culturales no puede depender únicamente de campañas concretas. Tiene que formar parte de una política cultural permanente, presente en la educación, en los medios públicos, en la comunicación institucional y en la manera diaria de relacionarse con la ciudadanía.

Porque cuando una institución habla de identidad, no basta con enseñarla en pantalla. También tiene que defenderla cuando se apagan las cámaras.

De poco sirve emocionarnos durante un minuto de anuncio si después seguimos tratando nuestra forma de hablar como una versión inferior del español, si nuestros jóvenes crecen pensando que decir “ustedes” suena mal o atrasado, o si la canariedad solo aparece cuando toca vender una campaña bonita y perfectamente editada.

La identidad de un pueblo no desaparece de golpe. Se va erosionando poco a poco, palabra a palabra, complejo a complejo, generación tras generación. Empieza cuando dejamos de valorar nuestra manera de hablar, continúa cuando los medios presentan como normal su sustitución y termina cuando una parte de la sociedad siente vergüenza de sonar a su propia tierra.

Y lo más preocupante es que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de lo que está ocurriendo.

Por eso esta campaña del Cabildo deja una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿queremos una Canarias viva o una Canarias convertida en decoración institucional? Porque las pintaderas, el timple, el leche y leche o nuestras tradiciones no pueden quedarse reducidas a imágenes bonitas para despertar nostalgia mientras, en la práctica, seguimos alejándonos de aquello que nos hace diferentes.

Defender la identidad canaria no es disfrazarse de canario para un lugar. Es hablar sin complejos. Es proteger nuestra forma de expresarnos. Es dejar de mirar constantemente hacia fuera buscando validación cultural. Es entender que ningún pueblo puede respetarse a sí mismo si primero aprende a corregirse para parecerse a otro.

Y quizás el verdadero problema no sea que algunos jóvenes empiecen a decir “vosotros”. El verdadero problema sería que llegue un día en el que ya nadie sienta que perder el “ustedes” significa perder una parte de quienes somos.

Porque un pueblo empieza a desaparecer cuando deja de reconocerse en su propia voz.

 


lunes, 4 de mayo de 2026

Los Cebolleros regresan a El Hierro tras 15 años en el Baile de Magos de Valverde en honor a San Isidro

 

El grupo folclórico Los Cebolleros anuncia su regreso a la isla de El Hierro tras 15 años de ausencia, con su participación el próximo sábado 9 de mayo a las 20:00 horas en el tradicional Baile de Magos, que se celebrará en la Plaza de Santiago del municipio de Valverde, dentro de las fiestas en honor a San Isidro.

Este regreso tiene un profundo significado artístico y emocional para la agrupación, ya que El Hierro fue una de las primeras islas que el grupo visitó en sus giras allá por 1987, formando parte de los inicios de su proyección fuera de Gran Canaria. Volver a la isla más occidental del archipiélago supone, por tanto, un reencuentro con una parte fundamental de su historia musical y de su crecimiento como grupo.

En 2020 estaba prevista una actuación en el municipio de Frontera, que finalmente tuvo que ser suspendida debido a la pandemia de la COVID-19. Desde entonces, Los Cebolleros han mantenido vivo el deseo y el trabajo constante de regresar a El Hierro, con la ilusión de volver a compartir su música con su gente.

Tras años de trayectoria y evolución, el grupo vuelve a la isla con el propósito de reconectar con su público y con el folclore ancestral herreño, en una cita especialmente esperada tanto por sus componentes.

Durante la actuación, Los Cebolleros ofrecerán un repertorio de música canaria bailable, tanto de autor como de raíz folclórica y música popular, pensado para animar el Baile de Magos y fomentar la participación del público en un ambiente festivo, cercano y de convivencia, donde la identidad y la tradición cobran un papel protagonista.

El presidente del grupo, Moisés Rodríguez, ha destacado el valor simbólico de este regreso:

"El Hierro era una espina que el grupo tenía clavada desde hace muchos años. Es una isla muy especial para nosotros y volver después de tanto tiempo es muy emocionante. Además, tiene un enorme valor artístico, porque fue una de las primeras islas que visitó el grupo en sus inicios, allá por 1987".

Rodríguez agregó también el compromiso personal que ha acompañado este reencuentro:

"El pasado mes de septiembre, durante un viaje a La Palma, me comprometí a poner todos mis esfuerzos en que Los Cebolleros volvieran a El Hierro. Desde entonces no hemos parado hasta conseguirlo."


Esta invitación se realiza gracias al Ayuntamiento de Valverde y la colaboración de la AF Taros.

Asimismo, la participación cuenta con el patrocinio del programa de movilidad cultural del Gobierno de Canarias, el cual sufraga los gastos de desplazamiento de los grupos canarios.




El regreso de Los Cebolleros a El Hierro no es solo una actuación: es un viaje de vuelta a los orígenes, un reencuentro con la memoria viva del grupo y con una isla que forma parte de su historia emocional y artística. Casi cuatro décadas después de la primera actuación en la isla, la música vuelve a tiernos puentes entre pasado y presente en la tierra donde el sonido del pito, el tambor y las castañuelas hace que una isla entera baile para rendir honores a su Madre Amada. Porque hay escenarios que no se olvidan… y músicas que siempre encuentran el camino de regreso.

 

domingo, 26 de abril de 2026

Gáldar y Canarias no son un eslogan: ¿se le va el baifo a Quevedo?

La llegada de El Baifo , el nuevo disco de Quevedo, ha venido acompañado de campañas de promoción, actos multitudinarios y una narrativa que intenta presentar el proyecto como símbolo de orgullo colectivo. Pero conviene recordar algo básico: llevar gente a los actos no es sinónimo de hacer las cosas bien. La capacidad de convocatoria puede medir popularidad o impacto mediático, pero nunca sustituye la calidad artística, la coherencia ni el respeto por los valores que se dicen defensores.

Y precisamente ahí aparece una contradicción difícil de ignorar. Mientras muchos estamentos públicos llenan discursos y campañas institucionales a favor de la igualdad, el respeto y la dignidad de la mujer, al mismo tiempo se respalda, promociona o normaliza a artistas cuyas letras han cosificado, degradado o tratado la figura femenina como objeto. Muy coherente todo.

No se puede hablar de igualdad en las pancartas y mirar hacia otro lado cuando el mensaje viene envuelto en éxito comercial. No se puede condenar ciertas actitudes según quién las diga y aplaudirlas cuando generan titulares, reproducciones o rédito político. Si los principios dependen de la fama del emisor, entonces no son principios: son posturao institucional.

Pero además de esa incoherencia, hay otro debate de fondo: el de la identidad canaria utilizada como reclamo.

Porque ser canario no es una estética. No es una etiqueta que se saca cuando conviene ni un decorado que se coloca para conectarse con el público. Ser canario es mucho más profundo. Es sentir la tierra, comprender la historia, respetar el paisaje, defender las costumbres, valorar nuestra forma de hablar y reconocer el esfuerzo de generaciones enteras que levantaron estas islas.

La canariedad no consiste en nombrar Canarias en una canción. La canariedad consiste en vivir Canarias con orgullo, con conocimiento y con responsabilidad.

Por eso sorprende que algunos quieran presentarse como referentes absolutos de lo nuestro simplemente por introducir referencias isleñas en sus proyectos. En municipios como Gáldar, sin ir más lejos, ha habido y hay personas que han dedicado canciones al pueblo, a sus barrios, a sus paisajes ya su gente con mucha más sensibilidad, mejores letras y una conexión mucho más honesta con la tierra que muchas propuestas elevadas por la industria.

Porque hay una diferencia enorme entre crear desde la raíz y utilizar la raíz como estrategia de mercado.

Como galdense, como amante de mi tierra y como defensor de todo lo que representa Gáldar, me entristece, me avergüenza y me duele ver cómo se utiliza el nombre de mi municipio para una canción vacía de contenido, cargada de mensajes cuestionables y con tan escasos puntos literarios. Y todo porque se nombra a Gáldar de forma casi efímera, como si bastara una mención rápida para pretender rendir homenaje o generar identificación.

No. Gáldar merece mucho más que eso.

Gáldar no es una palabra que se coloca en una letra para buscar aplausos fáciles. Es historia viva de Canarias, raíz, patrimonio e identidad. Nombrarlo exige respeto y profundidad.

No por vivir en Gáldar se tiene derecho a nombrarlo de cualquier forma. Residir en un lugar sin licencia para usar su nombre sin sensibilidad ni responsabilidad.

Y aquí entra el símil inevitable de la canción que estamos comentando. Cuando se dice “me tiene perdido el norte como Gáldar”, el propio verso ya refleja una confusión de base. Porque Gáldar no tiene perdido el norte: Gáldar es el norte. Quien parece perdido es quien confunde una referencia geográfica con una idea poética sin sentido.

Y además, en Canarias sabemos bien lo que significa la expresión: a alguno se le va el baifo . Se dice cuando alguien se embala, se pasa de vueltas o pierde el rumbo creyéndose más de lo que realmente es. Y viendo ciertas letras, ciertos discursos y ciertas formas de utilizar nuestra tierra como decorada, da la sensación de que a alguno se le va el baifo y, encima, ha perdido el norte como en la propia canción de la que hablamos.

No por sonar en todas partes se representa mejor a un pueblo. No por reunir multitudes se tiene más verdad. No por repetir símbolos se encarna una identidad. Y no por vender millones desaparecen las contradicciones.

Canarias necesita algo más que escaparates puntuales. Necesita respeto constante. Necesita voces que también hablen cuando se destruye el territorio, cuando se abandona el campo, cuando se precariza a la juventud, cuando se menosprecia la cultura local o cuando se banaliza la igualdad según convenga.

Y también necesita mirar hacia dentro y valorar a tantos creadores de Gáldar, Agaete, Guía y tantos rincones de las islas que llevan años haciendo música sincera, con letras trabajadas y amor verdadero por esta tierra, aunque no tengan millones de reproducciones.

Ser canario no es una pose. No es una campaña. No es una moda.

Es memoria, identidad y compromiso.

Y cuando se confunde todo eso con marketing, cuando se aplaude cualquier cosa por interés y cuando se predica una cosa mientras se practica la contraria, a alguno claramente se le va el baifo… y pierde el norte.

 


De La Goleta al mundo: Arucas distingue a Los Cabuqueros con la Medalla de Plata

 

Hablar de Los Cabuqueros es hablar de Arucas hecha baile, memoria y proyección exterior. Aunque sus inicios se remontan a 1996, no es hasta 1999 cuando nacen como colectivo, la Agrupación Folklórica Los Cabuqueros ha desarrollado una labor constante, rigurosa y comprometida con la recuperación, conservación y difusión del baile tradicional canario, consolidándose como uno de los principales referentes culturales del municipio.



 

La concesión de la Medalla de Plata de la Laboriosa Ciudad de Arucas se fundamenta en una razón principal y plenamente justificada: la extraordinaria contribución de Los Cabuqueros a la proyección exterior de Arucas a través del baile tradicional canario , llevando el nombre del municipio a escenarios de referencia dentro y fuera del Archipiélago.

Su historia tiene además un componente humano esencial. Los Cabuqueros nacen de un grupo de amigos con un fuerte vínculo personal y cultural, con orígenes en un grupo de Carnaval conocido como
Los Chachis . De aquella convivencia festiva y creativa surgió, con el tiempo, una evolución natural hacia el folclore tradicional. Hoy, más de dos décadas después, se han consolidado como una auténtica familia, unida no solo por la pasión por la cultura, sino también por unos lazos personales que han sido clave en su estabilidad y continuidad.




El propio nombre de la agrupación remite a sus raíces más profundas. “Los Cabuqueros” evocan a los antiguos trabajadores de las canteras de piedra azul de Arucas, símbolo del esfuerzo humano y del patrimonio histórico vinculado a la identidad de la ciudad. No es casual, además, que la agrupación tenga su sede en el barrio de La Goleta , enclave estrechamente relacionado con la tradición canteril y con la memoria obrera del municipio, lo que refuerza su arraigo territorial y cultural.




Uno de los aspectos que distingue a Los Cabuqueros es su dedicación exclusiva al baile tradicional, una apuesta singular que en el momento de su creación resultaba poco habitual, y que hoy se ha consolidado como una seña de identidad propia dentro del panorama folclórico canario. Esta especialización ha permitido al grupo desarrollar una línea de trabajo basada en el rigor, la investigación y la fidelidad a las formas tradicionales de danza.

A lo largo de su trayectoria han recuperado coreografías antiguas, formas de baile prácticamente desaparecidas y estilos heredados de generaciones anteriores, contribuyendo de manera decisiva a la preservación del patrimonio inmaterial del folclore canario. Su labor ha sido reconocida como ejemplo de seriedad artística y compromiso cultural.

Especial relevancia merece su taller propio de confección de vestimenta tradicional , uno de los elementos más distintivos del grupo. La indumentaria que utilizan constituye una de sus principales señas de identidad: no es solo un elemento escénico, sino el resultado de un profundo trabajo de investigación etnográfica e histórica. A través de la reproducción fiel de tejidos, cortes y modelos de distintas épocas, Los Cabuqueros han convertido la vestimenta en un elemento esencial de su propuesta artística, aportando autenticidad y valor patrimonial a cada actuación.




Esta labor ha sido clave en su proyección exterior. La agrupación ha representado a Arucas ya Canarias en numerosos festivales internacionales en países como Italia, Marruecos, Portugal y Uruguay, así como en distintos escenarios de la península. De forma especialmente destacada, han llevado el nombre de Arucas a Estados Unidos , con actuaciones en Texas y Nueva Orleans en varias ocasiones , consolidando su papel como embajadores culturales del municipio. 

Asimismo, han actuado en ciudades como Valencia, Huesca, Madrid, Badajoz, Castellón y Palencia , además de haber recorrido todas las islas del Archipiélago Canario participando en los festivales más importantes y mediáticos en cada isla , difundiendo el nombre de Arucas en cada rincón donde han estado presentes.   




Su trayectoria incluye también una presencia destacada en programas emblemáticos de la televisión canaria como Tenderete , La Bodega de Julián y Noche de Taifas , contribuyendo a la difusión del folclore tradicional en el ámbito audiovisual.



En el ámbito local, Los Cabuqueros han mantenido una participación constante en la vida cultural de Arucas, especialmente en las fiestas de San Juan, romerías, actos populares y encuentros vecinales. Su presencia continua ha contribuido a reforzar el vínculo entre generaciones y mantener vivas las tradiciones en el día a día del municipio.

Lejos de ser una agrupación de carácter exclusivamente histórico, Los Cabuqueros continúan hoy plenamente en activo, desarrollando ensayos, actividades formativas, actuaciones y nuevos proyectos culturales. Su vigencia actual confirma que se trata de un colectivo vivo, dinámico y consolidado con la continuidad del baile tradicional.



Este trabajo sostenido en el tiempo ha sido reconocido recientemente con el premio al Mejor Proyecto 2025 otorgado por el programa Tradición y Folklore , que avala su trayectoria y su aportación al patrimonio cultural canario. Este premio fue otorgado junto a Los Cebolleros, Alfaguara, Guarache y Gaida, lo que demuestra que la unión de colectivos de diferentes islas.


Más allá de su trayectoria, Los Cabuqueros dejan un legado cultural y humano especialmente vinculado a la vestimenta tradicional. Su rigor en la investigación, confección y recuperación de indumentarias tradicionales los ha convertido en un referente dentro del folclore insular, hasta el punto de que otras agrupaciones y personas han tomado su trabajo como modelo de referencia. En este sentido, han ejercido también una labor de mentores y transmisores de conocimiento, compartiendo criterios, técnicas y experiencias que han contribuido a mejorar el cuidado y la valoración de la indumentaria tradicional en Canarias.

Por todo ello, la Medalla de Plata de la Laboriosa Ciudad de Arucas reconoce no solo una trayectoria artística de gran valor, sino también una aportación decisiva a la identidad cultural de Arucas ya su proyección exterior. Los Cabuqueros han convertido el baile tradicional, su trabajo de investigación y su cuidada indumentaria en una auténtica carta de presentación del municipio, llevando siempre consigo el nombre de Arucas con orgullo, rigor y coherencia.



Pero esta distinción va más allá de los méritos acumulados. Es también un reconocimiento a la constancia de un grupo que ha hecho de la tradición una forma de vida, de la amistad su base, y de la familia que han construido a lo largo de los años una de sus mayores fortalezas.

Porque cuando Los Cabuqueros bailan fuera de nuestras fronteras, no solo representan a un grupo folclórico: representan a toda una ciudad.

Y en ese reflejo, Arucas se reconoce con orgullo.

 

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