domingo, 4 de octubre de 2026

Los Cebolleros regresan a Fuerteventura para formar parte del VI Festival Folclórico La Sebada

 El GF Los Cebolleros de Gáldar regresará a Fuerteventura horas este sábado 10 de octubre para participar en el VI Festival Folclórico La Sebada, una cita que se celebrará a partir de las 20:00 en la Plaza de los Pescadores de Morro Jable, en el municipio de Pájara.

Será una actuación especialmente significativa para la agrupación galdense, ya que Los Cebolleros no viajaron a Fuerteventura desde el año 2015, por lo que una vez años después volverán a encontrarse con el público majorero y con compañeros del folclore de la isla.

El VI Festival Folclórico La Sebada reunirá sobre el escenario a varias formaciones procedentes de diferentes islas. Junto al GF Los Cebolleros, que representará a Gran Canaria, estarán también la AF Alfaguara, de La Palma; el AC Erasmo Hernández, de Gran Canaria; la AC Parranda La Sebada, de Fuerteventura, como agrupación anfitriona, y el GF Los Cabuqueros de Arucas, también de Gran Canaria.

Para el presidente del GF Los Cebolleros, Moisés Rodríguez, este regreso tiene un significado especial, aunque considera que forma parte de la trayectoria que el grupo se viene desarrollando en los últimos años.

"Nos hacía mucha ilusión volver a Fuerteventura. Llevábamos desde 2015 sin viajar a la isla y volver once años después es algo que nos alegra especialmente, sobre todo porque lo hacemos para compartir escenario con otros grupos y reencontrarnos con amigos que hemos ido haciendo a lo largo de todos estos años".

Rodríguez destaca además que la participación en Fuerteventura pone el broche a una etapa de intensa presencia del grupo por todas las islas. "Desde 2022 hemos tenido la oportunidad de visitar todas las islas Canarias, algunas de ellas incluso en varias ocasiones. Para nosotros eso es muy importante porque Los Cebolleros no queremos que nuestro trabajo se quede únicamente en Gáldar o en Gran Canaria, sino poder llevar repertorio, nuestra forma de entender el folclore y nuestra música a otros lugares y compartirla con otros colectivos", señala.

El presidente de Los Cebolleros añade que «cada isla tiene sus particularidades, sus grupos y su manera de vivir el folclore, pero cuando subimos a un escenario nos damos cuenta de que hay algo que nos une a todos, que es el amor por nuestras tradiciones y las ganas de mantener las vivas».

La formación galdense llevará hasta Morro Jable parte de su repertorio de canto, toque y baile, sus principales señas de identidad y una forma de entender el folclore que el grupo mantiene desde hace décadas. Con una trayectoria que supera ya el medio siglo, Los Cebolleros continúan llevando la música tradicional canaria a diferentes escenarios dentro y fuera de las islas.

El regreso a Fuerteventura permitirá además a Los Cebolleros reencontrarse con amigos y compañeros del mundo del folclore, recuperando una visita que forma parte de la trayectoria de la agrupación. La presencia de Los Cabuqueros de Arucas y la AF Alfaguara tendrá también un significado especial, ya que estas agrupaciones han compartido escenario en numerosas ocasiones y mantienen una relación estrecha dentro del movimiento folclórico de Gran Canaria y La Palma.

Esta invitación llega de mano de la Parranda La Sebada. Asimismo, la participación cuenta con el patrocinio del programa de movilidad cultural del Gobierno de Canarias, el cual sufraga los gastos de desplazamiento de los grupos canarios.



 

Este tipo de encuentros permiten estrechar los lazos entre agrupaciones de las diferentes islas y compartir distintas maneras de entender y vivir nuestras tradiciones, haciendo del folclore un punto de encuentro entre quienes mantienen viva nuestra cultura popular.

La cita será este sábado 10 de octubre, a las 20:00 horas, en la Plaza de los Pescadores de Morro Jable, donde el GF Los Cebolleros compartirá escenario con el resto de formaciones participantes en esta sexta edición del Festival Folclórico La Sebada.

Once años después, Los Cebolleros vuelven a Fuerteventura con la ilusión de reencontrarse con el público majorero y seguir haciendo lo que llevan décadas haciendo: llevar el folclore de Gáldar y de Gran Canaria allí donde haya un escenario dispuesto a recibirlo.

 

Por qué las monteras no se usaban con la ropa del siglo XIX en Gran Canaria

La segunda mitad del siglo XIX supuso una drástica revolución para la sociedad de Gran Canaria, marcada por la apertura de los puertos francos y la masiva llegada de tejidos industriales de importación. Este fenómeno, conocido etnográficamente como el período de transición, transformó por completo el armario de las clases populares y rurales de la isla.
Las antiguas prendas artesanales de lana basta del país, lino pesado y paños densos domésticos fueron arrinconadas de forma fulminante ante la llegada de texturas mucho más finas, ligeras y económicas como los algodones finos, percales, villelas y sedas de manufactura fabril. 

Este salto tecnológico e industrial trajo consigo una renovación absoluta de los complementos y los cubrecabezas. Por este motivo, las investigaciones históricas son categóricas: las monteras, tanto las masculinas como las femeninas, jamás coexistieron con la ropa del siglo XIX. Sostener que estas piezas artesanales del siglo XVIII se vistieron de forma cotidiana con las nuevas modas decimonónicas es un severo anacronismo que confunde la evolución cronológica de nuestra indumentaria tradicional.

1. Un amplio catálogo de prendas extinguidas antes de tiempo.

La montera era un cubrecabezas pensado para el campo y el pastoreo, muy típico del siglo XVIII (los años 1700) A nivel de uso y confección, las clases populares de la isla contaban con una enorme variedad de modelos. Los hombres del campo no se limitaban a un diseño único, sino que disponían de un catálogo muy rico de formas de cubrirse según la zona y la necesidad, con diferentes caídas, anchuras de solapas y maneras de encajar el gorro sobre la cabeza.

Sin embargo, los estudios etnográficos demuestran que, a medida que avanzaba la centuria decimonónica, todos estos modelos antiguos sufrieron un declive radical hasta desaparecer por completo a mediados del siglo XIX. Cuando el pueblo llano cambió su forma de vestir a finales de siglo, las monteras ya eran reliquias guardadas en los baúles.

2. Las piezas documentadas por "Teno" y las opciones del hombre

Durante mis años de análisis y recopilación de datos, el trabajo de campo del recordado folclorista e historiador José Antonio Pérez Cruz, conocido por todos como "Teno", ha sido un pilar fundamental. En el caso del armario masculino, sus investigaciones son bastante contundentes: hay más de dos tipos de monteras de hombre documentadas en Gran Canaria. Los varones contaban con una gran diversidad de piezas originales recuperadas que alternaban diferentes formas de colocarse, solapas y caídas de casco- El hombre, por tanto, goza de vía libre etnográfica para lucir cualquiera de estas Múltiples variantes masculinas, siempre que se encuadren en su siglo correcto.

En el caso de las mujeres el logro de Teno fue más acotado pero colosal, localizando exactamente dos monteras femeninas documentadas históricamente en Gran Canaria: una de tipología cónica y otra de tipología esférica. El maestro guardaba celosamente estos valiosos patrones para un libro que recopilaría nuestro patrimonio textil oculto, pero lamentablemente su muerte prematura en 2016 nos privó de aquella publicación.

Colaboradoras directas de su labor, como la especialista Pepita Bravo de Laguna, han sido atestiguadoras fundamentales de estos hallazgos, enseñando el uso y las distintas formas de colocación de estas prendas [Pepita Bravo de Laguna en YouTube]. Pero los datos son tercos: si la gran variedad de monteras masculinas ya había desaparecido en el siglo XIX, estas dos piezas de mujer, exclusivas del siglo XVIII, estuvieron totalmente extinguidas en los años 1800.

3. La verdadera cronología del rescate: De Pepita Bravo de Laguna a Pinona Hernández

El verdadero mérito de rescatar con rigor la montera de mujer y subirla por primera vez a las tablas de un escenario corresponden al grupo Antiguos Coros y Danzas de Ingenio. La primera artífice de la montera femenina fue la propia Pepita Bravo de Laguna, quien se encargó de la confección de aquella primera e histórica pieza piloto que vio la luz ante el público.

La intrahistoria de su difusión posterior sitúa a la célebre artesana Pinona Hernández asistiendo a un festival en Ingenio. Tras la visualización por parte de Pinona de aquella montera sobre el escenario, la costurera quedó impactada por el diseño y decidió reproducirla. Con el fin de trabajar sobre seguro, Pinona Hernández se puso en contacto con el técnico de la FEDAC, Paco Mireles. Él no había investigado la pieza, sino que tenía custodiada y guardada la valiosa documentación técnica para el libro que está aún por publicar. Fue gracias a esos documentos custodiados por Mireles que Pinona pudo guiar su trabajo artesanal.

Recrear estas piezas supuso un inmenso trabajo de hechura. A pesar del riguroso esfuerzo y de la maestría unánimemente reconocida de Pinona, revivir estos patrones arcaicos no fue tarea sencilla: en las primeras piezas no se logró dar a la primera con el acabado correcto de la forma y la caída que debían tener las puntas, especialmente en lo que respeta al remate de la visera. El experimento demostró la enorme dificultad técnica de rescatar prendas antiguas y evidenció lo mal que encajan las monteras con las estructuras ligeras de la moda posterior.

4. El "boom" de los sombreros de fieltro: El motor del cambio

¿Por qué hombres y mujeres dejaron de usar monteras? Muy sencillo: porque en Gran Canaria estalló la fabricación de sombreros de fieltro (los famosos "cachorros") en pueblos como Arucas, Moya, Firgas o Gáldar. Estos sombreros se hacían con pelo de conejo o camello, eran modernos, cómodos y, sobre todo, se volvieron muy baratos. Al haber sombreros tan fáciles de conseguir, todo el pueblo llano (tanto hombres como mujeres y niños) adoptó el sombrero de fieltro o de paja y dejó la amplia variedad de viejas monteras de lana arrinconadas en el olvido.

5. ¿De dónde sale entonces este error?

La culpa la tiene el "folklorismo" de mediados del siglo XX (los años 50 y 60), cuando empezaron a crearse muchos grupos de baile. Para que los componentes lucieran más vistos sobre el escenario, los directores de la época empezaron a juntar lo más llamativo de cada siglo: cogieron la montera (siglo XVIII) y la pusieron encima de las faldas, chalecos y camisas modernas (siglo XIX). Con los años, la gente vio eso en las fiestas y pensó que era lo correcto.

6. Guía rápida para la confección y el rigor

Para no hacer mezclas raras en las parejas, mi recomendación basada en los textos históricos es muy sencilla:

  • Si se van a vestir del Siglo XVIII: El hombre tiene vía libre para elegir entre cualquiera de los Múltiples tipos de monteras masculinas documentadas en la isla. La mujer puede utilizar los dos modelos femeninos documentados (el cónico o el esférico). Todo ello combinado con telas toscas y paños del país.
  • Si se van a vestir del Siglo XIX: Se descartan las monteras por completo para ambos sexos. Los hombres deben usar el sombrero de fieltro (cachorro) o de paja, y las mujeres sombreros de copa pequeños combinados con pañuelos de fábrica.

7. Respuestas a las dudas más comunes: Para que no te lo cuenten

A lo largo de mi investigación, me he topado con los típicos "peros" basados ​​en la costumbre o en excepciones muy concretas. Conviene aclarar las tres dudas más repetidas:

  • ¿Pero no usaban montera los marineros de San Cristóbal en el siglo XIX?
    Sí, los llamados "rocotes" (pescadores de Las Palmas de Gran Canaria) estiraron el uso de ciertos gorros y monteras masculinas de lana debido al frío y al trabajo en el mar. Pero cuidado: eso era indumentaria de faena (ropa de trabajo de un gremio). No tiene sentido coger una prenda rústica de trabajo y meterla en un traje de fiesta decimonónico. Es mezclar dos mundos que no pegan.
  • Si el hombre puede usar cualquier montera documentada en la isla y hay dos de mujer, ¿por qué no en el XIX?
    Porque toda esa rica variedad de piezas que se conservan y los apuntes de Teno sitúan estos modelos (tanto masculinos como femeninos) estrictamente en el siglo XVIII. Por tanto, meter prendas que ya de por sí eran exclusivas y arcaicas en los años 1700 dentro de las modas de los años 1800 (siglo XIX) con ropa de transición es un invento sin base alguna.
  • ¿Qué papel interpretó Paco Mireles si la documentación sigue inédita?
    El trabajo de Paco Mireles fue técnico y de custodia. Él no realizó la investigación de la pieza, sino que poseía y guardaba los datos técnicos destinados al libro que aún está por publicar. Compartir esa documentación con Pinona tras el festival de Ingenio permitió dar los primeros pasos técnicos en el taller, lo que no justifica que hoy en día se mezcle esa valiosa estructura del siglo XVIII con camisas industriales del siglo XIX.

Reflexión final: El creer no es ciencia cierta

Hoy en día vemos mucho "postureo" en los escenarios y en las romerías: parece que importa más que el traje quede bonito o llamativo en la foto antes que ser fiel a la historia. Deberíamos hacer más caso a lo que está realmente documentado en las fuentes antiguas y menos a las ocurrencias o gustos personales del director de vestimenta de turno.

En la vestimenta tradicional ocurre una cosa: las modas falsas entran muy rápido en los grupos, pero luego son dificilísimas de quitar porque la gente se acostumbra a verlas. Respetemos el legado real de nuestros antepasados ​​y las rigurosas investigaciones de lo que sí está históricamente documentado y contrastado. La identidad de un pueblo no se inventó por estética; se protege a través del rigor y del respeto a la ciencia de los que nos precedieron.

 

En memoria de José Antonio Pérez Cruz "Teno" , que dedicó su vida a investigar la verdad de nuestra ropa tradicional. Su legado permanece vivo gracias al coraje y la aguja de la primera artífice, Pepita Bravo de Laguna, a la documentación custodiada por Paco Mireles y al compromiso de agrupaciones como Antiguos Coros y Danzas de Ingenio que defienden nuestras raíces con la verdad por delante.

PD: La etnografía y la historia no son dogmas cerrados, sino una ciencia en constante evolución basada en pruebas. Si algún investigador, director de agrupación o particular posee en su archivo privado fotografías antiguas, documentos notariales o testamentos documentados que atestigüen y demuestren que la montera (masculina o femenina) se utilizó de forma cotidiana con las vestimentas de transición del siglo XIX en Gran Canaria, le invita públicamente a sacarlos a la luz, compartirlos y contrastarlos. Sumar datos contrastados es la única vía para seguir construyendo nuestra identidad con rigor.

 

 ANEXO: CONSEJOS PRÁCTICOS PARA AGRUPACIONES

  • Respetar los bloques de época: Si una agrupación va a lucir estampas del siglo XIX, tanto los hombres como las mujeres deben llevar las cabezas cubiertas con cachorros de fieltro, sombreros de paja, mantillas o pañuelos. Si se decide usar las monteras documentadas (sean masculinas o femeninas), todo el grupo debe vestir estrictamente con el paño, lino y lana del siglo XVIII.
  • Acudir a los especialistas: Antes de cometer un error en el cuerpo de baile, los colectivos tienen a su disposición los canales de asesoramiento de la FEDAC. Es mejor contrastar los patrones con técnicos expertos antes de arriesgarse a subir un anacronismo al escenario.
  • Pedagogía ante el error técnico: Si al confeccionar una montera antigua la visera o la punta no quedan perfectas debido a la tremenda dificultad de los patrones originales, es sano explicarlo en las presentaciones del grupo. El público agradecerá la honestidad y aprenderá a valorar la dificultad que tiene la artesanía real.

 

Bibliografía y Fuentes Consultadas

  • Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (FEDAC): «Trajes tradicionales de Gran Canaria. Patrones» (Ediciones del Cabildo de Gran Canaria). Custodia de datos técnicos e indicios de indumentaria destinadas a publicaciones inéditas a cargo del técnico Paco Mireles [Trajes tradicionales de Gran Canaria. Patrones - FEDAC].
  • Portal de Etnografía y Cultura Tradicional Canaria: «La Montera» y «Vestimenta de Transición» . Registros históricos digitales sobre el desuso de la lana del país frente al sombrero de fieltro [Cultura Tradicional de Gran Canaria].
  • Archivo y Trabajos de Campo de José Antonio Pérez Cruz "Teno": Investigaciones sobre las Múltiples monteras masculinas y las dos piezas femeninas (una cónica y otra esférica) documentadas en Gran Canaria, contrastadas públicamente por la especialista Pepita Bravo de Laguna [Encuentro de Costura de Gran Canaria - Facebook].

 

viernes, 2 de octubre de 2026

El Casino de Gáldar pone en marcha un grupo de baile tradicional con clases gratuitas

La Sociedad de Fomento, Instrucción y Recreo Casino de Gáldar pone en marcha un nuevo grupo de baile tradicional con el objetivo de seguir fomentando la cultura popular y ofrecer un espacio de encuentro para todas aquellas personas que quieran acercarse al folclore ya los bailes tradicionales de Canarias. La iniciativa está abierta tanto a los socios de la entidad como a simpatizantes y las clases serán totalmente gratuitas.

El taller se desarrollará todos los lunes, de 19:00 a 21:00 horas, en el salón del Casino de Gáldar, en la Plaza de Santiago, donde los participantes podrán aprender y practicar diferentes bailes tradicionales en un ambiente de convivencia y participación, independientemente de que tengan experiencia previa o quieran iniciarse por primera vez en este ámbito.

Con la creación de este grupo de baile, el Casino de Gáldar continúa ampliando su actividad y reforzando su papel como espacio de encuentro y dinamización cultural en el municipio, recuperando además una actividad estrechamente vinculada a las tradiciones canarias y la vida de las sociedades culturales y recreativas de las islas.

La Sociedad de Fomento, Instrucción y Recreo Casino de Gáldar, fundada en 1847, mantiene así su apuesta por generar nuevas actividades para sus socios y para el conjunto de la ciudadanía, especialmente aquellas relacionadas con la cultura, las tradiciones y la convivencia.

Las personas interesadas en formar parte del grupo pueden solicitar información a través del número de WhatsApp 639 702 771 . Las clases tendrán lugar cada lunes de 19:00 a 21:00 horas en el propio salón del Casino de Gáldar.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Los Papagüevos de San Isidro son algo más que muñecos: son tradición

Si hay una tradición festiva en Gáldar, esa es, sin lugar a dudas, la de los Papagüevos de San Isidro. Muchos pensarán qué tienen que ver estos gigantes y cabezudos con la tradición, pues mucho, muchísimo. Por ello, en este artículo quiero acercarme a esta manifestación festiva, conocer sus orígenes, recordar cómo ha evolucionado y, sobre todo, poner en valor a quienes han conseguido que siga saliendo a la calle.



La inclusión de esta manifestación en Gáldar, según apunta el cronista oficial Juan Sebastián López García, tiene una primera referencia en las fiestas de Santiago, que se sitúan en 1848. En aquella referencia aparece una amplia comitiva de manifestaciones festivas, pero hay una que llama especialmente la atención: las “danzas y zambras de los gigantes”. Un dato que permite comprobar que la presencia de estas figuras en las celebraciones galdenses no es algo reciente, sino que cuenta con una historia que se remonta muchos años atrás.

Siguiendo la línea de investigación del mencionado cronista, hay que resaltar también el aumento de los Papagüevos en las manifestaciones festivas de Gáldar, especialmente durante las últimas décadas del siglo XX. Otro dato resulta especialmente interesante para situar la celebración y conocer su evolución hasta nuestros días. Dentro del programa de las fiestas patronales de Gáldar de 1946, el 23 de julio, a las 19:00 horas, estaba prevista desde San Isidro la salida de la rama acompañada de Gigantes y Cabezudos, que recorrería parte de los barrios y la ciudad.

Los Papagüevos han estado históricamente muy vinculados al barrio de San Isidro y, especialmente, a sus fiestas patronales en honor a San Isidro Labrador, una celebración que se remonta al siglo XVII. Su presencia llegó a tener una gran relevancia dentro de los festejos, hasta el punto de que antiguamente los Papagüevos de San Isidro recorrían más de un kilómetro y llegaban hasta la Plaza de Santiago. Aquellos largos recorridos dieron lugar a la expresión popular, utilizada en tono jocoso, de “correr los Papagüevos” en lugar de “bailar los Papagüevos”.



La víspera de San Isidro, el 14 de mayo, constituía la principal salida de la comparsa, aunque las figuras también participaban en otros momentos de las fiestas, acompañando desfiles y celebraciones. Con el paso de los años, esta tradición terminó convirtiéndose en uno de los elementos más característicos de las fiestas de San Isidro y en una de esas manifestaciones de la cultura popular que, generación tras generación, han logrado mantenerse en la memoria del barrio.

Según comenta Carlos Díaz, esta tradición llegó a Canarias de la mano de los españoles, ha sido muy bien acogida y es muy querida por muchos pueblos de las islas. Gran Canaria es la isla donde más se pueden encontrar estos amigos de gran estatura y llamativa cabeza, bailando por sus peculiares y propias fiestas.

Las fiestas de San Isidro Labrador presentan muchas cosas que las diferencian, desde los huevos duros, pasando por la feria de ganado, la romería-ofrenda que abre el periplo de romerías en la comarca norte de Gran Canaria y, por supuesto, los Papagüevos.

Originalmente, los pasacalles de los Papagüevos servían como anunciadores de la llegada del día grande de las fiestas en honor a San Isidro, la víspera del 14 de mayo. Los mediáticos Papagüevos recorrieron muchos puntos de la geografía galdense, como Marmolejo, Majadilla, el casco de Gáldar, la subida de La Montaña, Barrial, El Roque y San Isidro.



A pesar de la falta de instrumentos musicales tradicionales, durante el recorrido sonaban tambores, calderos, bardes y latas, generando la ilusión de ver pasar a los grandes protagonistas: los Papagüevos. Esta forma de acompañarlos, que durante un tiempo había quedado prácticamente olvidada, se recuperó hace algunos años y hoy, en la víspera de San Isidro, entre la asociación vecinal y El Roque, vuelve a escucharse aquel sonido de antaño. Una vez en El Roque, las charangas ponen música al resto del recorrido.

Los Papagüevos de San Isidro también han cambiado con el paso del tiempo. Las primeras figuras se elaboraban con materiales más sencillos y aquellas cabezas originales ya no se conservan, aunque su recuerdo continúa presente entre quienes conocieron a personajes como el Papagüevo de la Pelota, la Vieja o los Zorros, figuras que forman parte de la memoria festiva del barrio.

Durante una época fueron cinco los que se encargaron de recorrer las calles: Blancanieves, la Reina, el Príncipe, el Enanito con gafas y el Enanito con barba torcida. A estos cinco había que sumar otros dos, el Flaco y el Gordo, que durante algunos años permanecieron apartados y sin salir a bailar porque se encontraban estropeados.

Del Gordo, además, puedo dar fe de que hace honor a su nombre. No sé si será por la forma que tiene o por los materiales con los que está hecho, pero lo cierto es que pesa lo suyo. Cuando digo que pesa, es que pesa de verdad. Quienes alguna vez hayan tenido que cargarlo sabrán perfectamente de qué estoy hablando.

Con el paso de los años se fueron recuperando estas figuras y los Papagüevos volvieron a ganar presencia en las fiestas. Las distintas restauraciones también han permitido mejorar su estado de conservación y devolverles parte del protagonismo que habían tenido en otros tiempos. Sin buscarlo ni pretenderlo, han terminado convirtiéndose en unos personajes especialmente queridos, capaces de despertar recuerdos entre quienes los conocieron de pequeños y de sorprender a quienes los descubren ahora.

Su popularidad ha ido incluso más allá de San Isidro. Los Papagüevos han participado en pasacalles, desfiles y encuentros en San Lorenzo, Guanarteme, Las Palmas de Gran Canaria, el casco de Gáldar, Hoya de Pineda, Barrial, Sardina de Gáldar, La Enconada, Triana y Vegueta en la capital grancanaria, Agüimes y, recientemente, en las fiestas mayores de Gran Canaria en Teror, en honor a la Virgen del Pino. Con cada salida han llevado consigo algo más que unas figuras: han llevado el nombre de San Isidro, haciendo que una tradición nacida en el barrio sea hoy conocida también fuera de sus calles.



Otra de las curiosidades que presentan los Papagüevos de San Isidro es que cada figura tiene su propio cargador, una persona que, más allá de encargarse de hacerla bailar, también vela por su conservación y por que se encuentre en buen estado. Actualmente son Joel Mederos, con el Flaco; Leo Almeida, con el Enano Morado; Javier Jiménez, con el Gordo; David Armas, con La Bruja; Alejandro Moreno, con La Princesa; Daniel Ruiz, con La Reina, Juan Pedro, con El Enano Amarillo y Carlos Díaz, con El Príncipe.



No hablamos solamente de personas que se meten debajo de una estructura para hacerla bailar. Detrás de cada Papagüevo existe una responsabilidad que muchas veces no vemos. Hay que conocerlo, cuidarlo, saber cómo moverlo y estar pendiente de que se encuentre en las mejores condiciones. Es un trabajo físico, pero también requiere dedicación y cariño por aquello que se está representando.

En el norte de Gran Canaria hay algunas manifestaciones de Papagüevos, como en Guía, Agaete, Marmolejo e incluso en Gáldar, con los de Antonio Padrón. Ninguno se parece a los demás, cada uno tiene su propia alegoría y su línea particular. Si ampliamos la mirada al resto de la isla, encontramos diferentes representaciones, pero las figuras de San Isidro presentan unas características propias que las diferencian y que forman parte de la personalidad de esta fiesta.

Hoy vemos a estos gigantes y cabezudos danzar en las diferentes fiestas y quizás pocos puedan imaginar que estamos ante una tradición que ha sobrevivido al paso de los años ya la evolución de la sociedad. Ellos siguen siendo uno de los números más llamativos de las fiestas, roban sonrisas y consiguen empatizar con niños y adultos, aunque también se llevan algún que otro llanto de los más pequeños. Siempre están ahí, divirtiendo y siendo, sin quererlo ni pretenderlo, uno de los números festivos que más ha perdurado en el tiempo.



Que esto siga siendo así se debe, en buena medida, a un grupo de personas que han querido salvar esta tradición, pero no para exponerla en un museo ni convertirla en una pieza de recuerdo, sino para sacarla a la calle, disfrutarla y hacer disfrutar a todas las personas que acuden a los actos. Nosotros los vemos ahí, muchas veces sin darle la importancia que realmente tienen, sin valorar el enorme trabajo físico que hay detrás de cada pasacalle, ni el ingenio, la paciencia y la maestría que hacen falta para mantenerlos y restaurarlos cuando el paso del tiempo también deja sus huellas en ellos.

Hoy toca reconocer la importancia de los Papagüevos de San Isidro, por ser una manifestación histórica, por haber sobrevivido al paso de los años y por seguir siendo alegría de la fiesta y uno de sus números más llamativos, pero también toca reconocer a quienes hacen posible que sigan saliendo a la calle.

Joel, Daniel, Leo, David, Javier, Alejandro, Juan Pedro y Carlos son actualmente los mantenedores de esta tradición y quizás ellos mismos no sean conscientes de la importancia que tiene su trabajo. Cada vez que se coloca uno de estos gigantes sobre los hombros y comienzan a bailar están haciendo mucho más que animar una fiesta: están manteniendo viva una parte de nuestra memoria colectiva.

Desde aquí animo a que se decidan a dar el paso y crear esa asociación cultural que tanta falta le hace a los Papagüevos de San Isidro, una herramienta que permita organizar, proteger y garantizar el futuro de esta tradición, además de facilitar que puedan formar parte del circuito cultural del Ayuntamiento de Gáldar. Porque esto también es cultura y merece ser reconocido como tal.

También creo que ha llegado el momento de dejar constancia física de esta historia. Por eso sería bonito que el Ayuntamiento de Gáldar y la Asociación de Vecinos «El Labrador» de San Isidro estudiaran la posibilidad de realizar un mural o instalar un monolito en algún lugar de San Isidro o El Roque que atestigüe y reconozca esta tradición. Un pequeño homenaje que recuerde a quienes estuvieron antes, a quienes hoy siguen poniéndose estos gigantes sobre los hombros ya quienes tendrán la responsabilidad de hacerlo mañana.

Porque los Papagüevos de San Isidro no son simplemente unos muñecos que salen a bailar durante las fiestas. Son parte de nuestra historia, de nuestra identidad festiva y de una tradición que ha conseguido llegar hasta nuestros días. En una sociedad donde tantas cosas desaparecen con demasiada facilidad, esto merece ser cuidado, reconocido y, sobre todo, seguir saliendo a la calle.

Bibliografía

  • López García, Juan Sebastián. Programa de las Fiestas de San Isidro 2026. San Isidro, Gáldar y los Papagüevos. Ventana Folclórica.
  • Díaz Alonso, C. (2025). Los Papagüevos, tradición e identidad del barrio galdense de San Isidro. Gáldar.

 

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Obituario: Manolo Ríos Quesada, el último de una estirpe irrepetible de tocadores.

 

Hoy Gáldar se despide con gran pesar de  Manolo Ríos Quesada , que ha fallecido a los 90 años, y con él se va una parte de esa historia musical de nuestro municipio.  Se nos va  un gran tocador, pero también se marcha algo más, porque Manolo era el último de aquella estirpe de tocadores sin precedentes  y que difícilmente volverá a repetirse. Aquellos hombres  hicieron de la música algo cotidiano, que aprendieron escuchando, mirando y compartiendo, sin necesidad de grandes escenarios ni de demasiados reconocimientos.

Manolo comenzó desde muy joven su relación con la música y pasó por el Frente de Juventudes , una etapa por la que también transitaron muchos jóvenes de su generación. Su nombre quedaría ligado especialmente a Los Hijos de la Noche , aquella extraordinaria formación dirigida por Juan Gutiérrez Díaz y en la que se reunió algunos de los grandes tocadores de Gáldar. Cuando Manolo entró en Los Hijos de la Noche era el más joven de todos , algo que dice mucho de la confianza que ya entonces despertaba su manera de tocar y de la oportunidad que tuvo de convivir con aquellos músicos que atesoraban un repertorio y unos conocimientos que hoy forman parte de nuestra memoria.






Los Hijos de la Noche fueron mucho más que una agrupación. Fueron una forma de entender la música y la vida, de esas que nacían en los bailes, en las fiestas, en las bodas, en las romerías o simplemente alrededor de una reunión. Aquellos tocadores podían pasar horas haciendo sonar sus instrumentos y conocieron un repertorio enorme, aprendiendo muchas veces de oído, de generación en generación. Manolo fue el más joven de aquella formación y hoy es el último de ellos que nos deja . Por eso su marcha tiene un significado especial, porque con él desaparece definitivamente el último testimonio vivo de aquella generación irrepetible.

Su relación con la música continuó durante muchos años. A finales de 1970 se incorporó a Los Cebolleros , formando también parte de la historia de una agrupación que con el paso del tiempo se convertiría en una de las referencias del folclore de Gáldar. Su trayectoria pasó además por la  AM Facaracas y por la Agrupación Lírica de Gáldar “Algaldar” , demostrando que su inquietud musical iba mucho más allá de una sola formación.

A Manolo le gustaba tocar, simplemente tocar. No hacía falta preparar un escenario ni organizar un acto. Bastaba una reunión y las ganas de compartir unas canciones. Muchas veces se encontró con Mari Naty Saavedra y Chano Mederos y de manera espontánea comenzaban a salir las canciones, como ocurría antes, cuando la música formaba parte de las reuniones y de la vida cotidiana. Aquello no necesitaba presentación ni programa, porque la música estaba dentro de ellos.

Manolo también tuvo otras grandes pasiones. Fue un gran amante del cine , hasta el punto de poseer proyectores y reunir una importante colección de películas. El cine era otra de sus formas de disfrutar, de conservar recuerdos y de alimentar esa curiosidad que siempre estuvo presente en su vida. Quienes lo conocieron recordarán también su particular manera de ser, su humor socarrón , esa ironía tan característica que aparecía en cualquier conversación y que hacía que nunca pasara desapercibido.

Hoy, al despedir a Manolo, no estamos despidiendo solamente a un hombre que tocaba muy bien. Estamos despidiendo al último de una generación de tocadores que marcaron una época en Gáldar . Aquel joven que llegó a Los Hijos de la Noche de la mano de Juan Gutiérrez Díaz siendo el más joven de la formación terminó convirtiéndose, con el paso de las décadas, en el último eslabón de aquella cadena. Su historia pasó por el Frente de Juventudes, Los Hijos de la Noche, Los Cebolleros, Facaracas y Algaldar, pero también por esas reuniones espontáneas donde una canción podía aparecer en cualquier momento.

El sepelio de Manolo tendrá lugar este miércoles, 23 de septiembre de 2026, a las 16:00 horas , partiendo desde el Tanatorio Municipal de San Isidro hacia el Cementerio de Gáldar .

A mí me queda el recuerdo de Manolo, de sus conversaciones, de su humor socarrón y de esa manera tan suya de contar las cosas. Me queda también la sensación de haber conocido, a través de él, una parte de aquella Gáldar que ya casi no existe, la de los tocadores que se reunían para hacer música sin pensar en si había público, escenario o cámaras. Manolo pertenecía a ese tiempo y, con su marcha, ese tiempo se hace todavía un poco más lejano.

Hoy toca decirle adiós. Cuesta hacerlo cuando se marcha alguien que forma parte de nuestros recuerdos y de la memoria de nuestro pueblo. Gracias, Manolo, por las canciones, por las historias y por haber sido uno de aquellos hombres que hicieron de la música una parte de la vida de Gáldar.

Descansa en paz. Hasta siempre, Manolo.

lunes, 21 de septiembre de 2026

La familia del folclore canario rendirá homenaje a Radio Vegueta este sábado en el Club Náutico

Las ondas de la radio canaria se preparan para vivir un emotivo reconocimiento con la celebración del acto “Una vida al aire: Homenaje a Carmelo Ortega y Candy Santana”. Esta iniciativa nace con el propósito de rendir un sincero y merecido tributo a dos voces imprescindibles de
Radio Vegueta , cuya dedicación, cercanía y talento frente al micrófono han dejado una huella imborrable en la memoria colectiva y en la historia del periodismo local.

El encuentro tendrá lugar el próximo sábado 26 de septiembre a las 20:00 horas en el Salón Dámaso del Real Club Náutico de capital de grancanaria, un espacio que acogerá una velada concebida para poner en valor la trayectoria de ambos comunicadores. A lo largo de la noche, la gratitud, el afecto y la defensa de las tradiciones populares serán los grandes protagonistas de una cita pensada para celebrar un legado radiofónico profundamente vinculado a la identidad cultural del archipiélago.

La música de raíz tendrá un papel fundamental durante el acto gracias a la participación de una cuidada representación del folclore regional. Sobre el escenario se darán cita solistas y tocadores procedentes de agrupaciones de gran arraigo como Los Cebolleros de Gáldar, Sombras de Medianías, Los Faycanes y el Grupo Verode de Tenerife, este último será el grupo base, ofrecerá un recorrido sonoro como muestra de cariño y respeto hacia los homenajeados.

La conducción y presentación de la velada correrá a cargo de Don Manuel Abrante, conocido divulgador y coordinador de la Revista Digital Bienmesabe , quien guiará el desarrollo del evento y contextualizará la aportación de estas dos figuras al panorama cultural canario.

La entrada al acto será completamente libre y gratuita para todo el público hasta completar el foro disponible del recinto.

Origen e Historia

Nacida como una emisora ​​dedicada a la divulgación cultural, social y comunitaria de Gran Canaria, Radio Vegueta ha combinado a lo largo de su trayectoria emisiones de frecuencia modulada con su posterior consolidación en formato digital ( radiovegueta.com y plataformas de podcasting como iVoox).

A lo largo de los años 2000, la emisora ​​reestructuró su dirección y plantilla técnica, convirtiéndose en un espacio abierto para comunicadores y divulgadores locales orientados a la promoción de la cultura, la historia y la sociedad canaria.

La programación de Radio Vegueta destaca por su cercanía y su fuerte arraigo a las tradiciones locales, estructurándose en torno a varios pilares principales:

  • Folclore y Tradición Canarista: Espacios dedicados al estudio, conservación y difusión de la música popular canaria, el folclore y las costumbres de las islas.
  • Divulgación e Historia Local: Programas centrados en la memoria histórica del archipiélago, noticias de época y la preservación del patrimonio grancanario.
  • Magazines y Cultura: Entrevistas a creadores locales, cobertura de eventos de la comunidad, literatura, asuntos de interés social y programas de acompañamiento nocturno o vespertino.

Entre los profesionales y comunicadores vinculados a su trayectoria destacan:

  • Candy Santana: Locutora, comunicadora y técnica de radio con una amplia trayectoria en el panorama radiofónico insular. Ha sido responsable de la emisora ​​y directora/presentadora de programas de gran calado cercano y cultural como Tan cerca de ti y Noches contigo .
  • Carmelo Ortega Santana: Investigador, divulgador histórico y responsable del portal Gran Canaria Ayer y Hoy , director y presentador del espacio Folclor Canario dedicado a la música autóctona.

En la actualidad, Radio Vegueta continúa su labor como altavoz de la cultura popular de la isla, adaptada a las nuevas tecnologías y al formato de audio bajo demanda.