jueves, 16 de julio de 2026

Agaete despide a su maestro: Rafael García "Felo".


Hoy la música tradicional canaria viste de luto. La Villa de Agaete a pesar de una profunda tristeza a Rafael García García , conocido cariñosamente como " Felo"  , Hijo Predilecto de la Villa de Agaete , maestro de músicos, incansable defensor del folclore y una de las personas que más contribuyó a mantener viva la identidad cultural del municipio. Con su fallecimiento desaparece una figura irrepetible, pero permanece un legado que seguirá resonando en cada timple, cada guitarra y en el corazón de quienes tuvieron el privilegio de aprender a su lado.

Durante décadas, Felo dedicó su vida a la enseñanza de la música, formando con paciencia, humildad y generosidad a varias generaciones de agaetenses en el aprendizaje de los instrumentos de cuerda, especialmente la guitarra, el timple y el laúd. Para él, enseñar no era solo transmitir conocimientos, sino despertar vocaciones, inculcar el amor por las tradiciones y sembrar el orgullo por la música popular de Canarias.

Su compromiso con el folclore era constante. Impulsó y dirigió diferentes parrandas y agrupaciones, entre ellas la Agrupación Aguadulce , y formó parte de Los Muchachos , un conjunto integrado por músicos e intérpretes de Agaete que destacó por la calidad de su repertorio de música tradicional canaria e hispanoamericana.



Fue también profesora de las Escuelas Artísticas Municipales Lucy Cabrera , donde dejó una huella imborrable entre alumnos y compañeros. El actual director del centro, Antonio García Auyanet , ha reconocido en distintas ocasiones que fue Felo quien despertó en su juventud la pasión por la música que más tarde lo llevaría a convertirse en músico profesional. Del mismo modo, el reconocido timplista Yone Rodríguez siempre ha señalado a Felo como un ejemplo de entrega, esfuerzo y excelencia en la enseñanza musical.

Su vinculación con la música comenzó desde muy joven, siendo uno de los primeros integrantes de la Banda Guayedra , fundada en 1978. Desde entonces dedicó su vida a preservar, enseñar y difundir el patrimonio musical de Agaete y de Canarias, convirtiéndose en una referencia imprescindible para varias generaciones de músicos y amantes del folclore.

Su extraordinaria trayectoria fue reconocida en numerosas ocasiones. En 2015, la Parranda El Valle le rindió un emotivo homenaje por toda una vida dedicada a la música tradicional. En 2019 fueron Los Muchachos quienes quisieron agradecer públicamente su valiosa aportación al grupo y, en 2023, el Ayuntamiento de Agaete le brindó un merecido reconocimiento durante la Gala de la Cultura celebrada con motivo de las fiestas en honor a Nuestra Señora de Las Nieves.

Todos estos reconocimientos culminaron con el mayor honor que puede recibir un vecino de su pueblo: el nombramiento como Hijo Predilecto de la Villa de Agaete , una distinción que simboliza el inmenso cariño, la admiración y el agradecimiento de todo un municipio hacia quien dedicó su vida a engrandecer la cultura y la música tradicional canaria.

Pocas personas pueden decir que han cambiado la vida de tantas generaciones. Felo lo hizo desde la sencillez, sin buscar nunca el protagonismo, convencido de que la música era mucho más que un arte: era una forma de unir a las personas, de transmitir valores y de preservar la memoria colectiva de un pueblo. Gracias a él, decenas de niños y jóvenes descubrieron una vocación que terminó convirtiéndose en parte de sus vidas. Ese será, sin duda, el legado que permanecerá para siempre en Agaete.

Hoy guardan silencio muchas guitarras y timples, pero solo por un instante. Muy pronto volverán a sonar en romerías, parrandas, festivales y encuentros folclóricos, recordando a quien dedicó toda una vida a enseñar, compartir y amar la música. Porque mientras existe alguien interpretando una isa, una folía o una malagueña gracias a lo que aprendió de él, Rafael García «Felo» seguirá presente entre nosotros.

Agaete no solo a pesar de un extraordinario músico y maestro. A pesar de un hombre humilde, cercano y generoso, que entendió la cultura como un legado que debía compartirse. Su recuerdo permanecerá vivo en cada ensayo, en cada escenario y en cada canción que continúa manteniendo viva la esencia de la música tradicional canaria.

El Ayuntamiento de Agaete ha expresado, en nombre de toda la Villa, su más profundo pesar por el fallecimiento de Rafael García "Felo", trasladando sus más sinceras condolencias a su familia, amigos y seres queridos, acompañándolos con el cariño de un pueblo que hoy pierde a uno de sus hijos más ilustres.


Descansa en paz, Felo. Tu música no se apaga. Vivirá para siempre en las manos de quienes aprendieron contigo, en las voces de las parrandas, en el sonido de cada timple y cada guitarra y en el recuerdo agradecido de un pueblo que jamás olvidará a su maestro. Porque los maestros nunca mueren mientras su legado sigue vivo en quienes tuvieron la fortuna de aprender de ellos.

martes, 14 de julio de 2026

ENTRE AMIGOS: cuando un premio vale tanto como quien lo concede.

Los Honores y Distinciones de Entre Amigos no solo reconocen trayectorias culturales; Ponen en valor 42 años de compromiso con el folclore, la inclusión, la convivencia y la identidad canaria. Un reconocimiento que adquiere una dimensión especial cuando quien lo concede es una agrupación que forma parte de la historia reciente de nuestra cultura popular.

 


Hay premios que distinguen a quienes los reciben. Y hay premios cuyo verdadero valor reside en la autoridad moral de quien los concede. Los Honores y Distinciones de la Asociación Cultural y Agrupación Folclórica Entre Amigos pertenecen, sin duda, a esa segunda categoría.

El próximo viernes 31 de julio, Telde volverá a convertirse en el epicentro de la cultura tradicional canaria con una nueva edición de estos galardones, convertidos con el paso de los años en uno de los reconocimientos más valorados dentro del ámbito cultural del Archipiélago.

Cuando el reconocimiento llega de la mano del colectivo de Jinamar adquiere un significado especial. No hablamos de una agrupación cualquiera. Hablamos de un colectivo que, tras 42 años de historia, ha escrito con letras mayúsculas una de las páginas más brillantes del folclore canario.

 

Nada de ello habría sido posible sin la visión y el compromiso de quienes, hace más de cuatro décadas, entendieron que el folclore podía ser mucho más que un escenario. Entre esas personas sobresale, a mi juicio, Jesús Santana, auténtico buque insignia de la agrupación y una figura fundamental para entender la trayectoria de la mencionada agrupación folclórica.

 

Su compromiso no se limitó únicamente al crecimiento de la propia agrupación, sino que también tuvo una importante dimensión colectiva al asumir durante años responsabilidades al frente de la Federación de Agrupaciones Folclóricas de Gran Canaria. Desde mi perspectiva, aquella etapa contribuyó a que el folclore alcanzara una mayor visibilidad y reconocimiento en toda la isla, impulsando la presencia de los grupos y favoreciendo que las distintas agrupaciones tuvieran más espacios para compartir su trabajo.

Pero quizás lo más importante fue algo que iba más allá de la parte artística. Se generó un sentimiento de convivencia, cercanía y amistad entre colectivos procedentes de diferentes puntos de Gran Canaria. Porque el folclore no solo se interpreta sobre un escenario; También crea vínculos, un pueblos y permite que personas con historias diferentes encuentren un espacio común en torno a una misma identidad.

Por eso, hablar de la AF Entre Amigos es hablar de una agrupación, pero también de las personas que han hecho posible que ese proyecto tenga alma. Personas que entendieron que conservar nuestras tradiciones no consistían únicamente en mantener vivas unas canciones o unos bailes, sino en construir comunidad alrededor de ellas.

Sin embargo, creo que existe un aspecto que no siempre recibe el reconocimiento que merece. Más allá de los escenarios, de los aplausos y de los viajes, la agrupación teldense ha desarrollado una de las labores sociales más extraordinarias que ha protagonizado una agrupación folclórica en Canarias.

Su historia está ligada al Polígono de Jinámar, un barrio que durante décadas ha convivido con importantes desafíos sociales. Pero precisamente allí, donde muchos veían dificultades, este colectivo encontró oportunidades. Hizo del folclore una herramienta de inclusión, convivencia y esperanza.

Miles de niños y jóvenes han encontrado en la agrupación un espacio donde aprender música, danza, disciplina y valores, descubriendo al mismo tiempo el orgullo de pertenecer a una tierra con una identidad cultural única. Ese es, probablemente, uno de los mayores logros del colectivo: haber conseguido que la cultura se convierta en una herramienta de transformación social.

 

Ese legado trasciende los escenarios. Forma parte de la memoria colectiva de Jinámar y de Telde. No es casualidad que una de las rotondas del barrio luzca una escultura dedicada a la agrupación.

 

Pocas entidades pueden presumir de recibir el homenaje permanente del lugar que las vio nacer. Ese monumento representa mucho más que una obra artística: simboliza el agradecimiento de un pueblo hacia quienes durante cuarenta y dos años han sembrado cultura, identidad, valores y oportunidades.

 

Confieso que, hasta hace apenas unos días, yo mismo desconocía la verdadera dimensión de ese trabajo. El pasado 4 de julio tuve el honor de presentarles por primera vez. Cuando recibí el currículo de la agrupación para preparar la presentación quedó sinceramente sorprendido.

Conocía su brillante trayectoria artística, pero no imaginaba el alcance de su compromiso social. Descubrir hasta qué punto habían hecho de la inclusión uno de sus pilares me impresionó profundamente. Tanto fue así que, llegado el momento de subir al escenario, apenas necesité mirar los papeles. Las palabras surgieron solas, porque comprendí que no estaba presentando únicamente a un grupo folclórico, sino a una institución que ha cambiado la vida de muchas personas.

La edición de este año volverá a distinguir a hombres, mujeres y colectivos procedentes del folclore, la investigación, la música, la enseñanza, el deporte y la acción social. Una nómina que confirma el rigor con el que esta asociación cultural concede estas distinciones y el valor que han alcanzado.

 

Algunos de esos nombres tienen para mí un significado especial.

 

Es el caso de José Pedro Suárez del Pino y  Lidia Esther Sánchez González, dos referentes indiscutibles del ámbito cultural y de las tradiciones populares de Canarias. Han hecho de un sueño el Proyecto de Desarrollo Comunitario de La Aldea, convertido hoy en una de las iniciativas socioculturales más ambiciosas de Gran Canaria y en un referente para todo el Archipiélago.

 

Tuve la oportunidad de coincidir con ambos en 2016, durante las Jornadas de Folclore de la Escuela Municipal de Folclore de Arona. Escuchar su ponencia me hizo comprender que aquel proyecto iba mucho más allá de recuperar costumbres.

 

Era una auténtica lección sobre cómo la cultura puede fortalecer una comunidad, generar participación y mejorar la vida de las personas. Aquel día comprendí que el folclore también puede ser una poderosa herramienta de transformación social.

Especial significado tiene también el reconocimiento a María del Pino Rodríguez Mendoza. La vida demuestra que las personas evolucionan y que el diálogo siempre encuentra un punto de encuentro.

Nuestra relación no comenzó de la mejor manera, pero con el paso de los años ambos hemos aprendido a conocernos y, sobre todo, a respetarnos. Hoy compartimos muchas inquietudes y una manera muy parecida de entender la cultura y el compromiso con nuestras tradiciones.

Probablemente yo haya ganado algo de madurez y ella contemple muchas cosas desde la experiencia acumulada, pero precisamente esa evolución ha fortalecido una amistad cimentada en valores que considera imprescindibles: el respeto mutuo, la admiración y la sinceridad. Por eso me alegra especialmente verla entre las personas reconocidas este año.

Podría detenerme en muchos otros nombres, porque detrás de cada uno existe una historia de esfuerzo, compromiso y amor por Canarias. Esa es precisamente la grandeza de estos premios: no distinguen únicamente trayectorias brillantes, sino vidas dedicadas a preservar aquello que somos.

Hay quienes piensan que el folclore es solamente mirar al pasado. Yo siempre he defendido que hay que saber de dónde venimos. Hay que resaltar que el folclore no habla únicamente de lo que fuimos; habla, de lo que seguimos siendo y hacia dónde queremos ir.

Es la memoria de un pueblo hecho música, baile, vestimenta, gastronomía, costumbres y tradiciones. Es la forma más sencilla de explicar a nuestros hijos de dónde vienen para que puedan decidir hacia dónde quieren caminar. Por eso, apoyar el folclore no es un ejercicio de nostalgia; es una inversión en identidad, en educación y en futuro.

Con demasiada frecuencia asociamos el éxito al reconocimiento público. Sin embargo, la verdadera grandeza de colectivos como Entre Amigos nunca ha estado en los aplausos ni en los escenarios, sino en el servicio.

Servicio a la cultura, a la educación, al barrio, a las familias y, en definitiva, a Canarias. Esa vocación de servir explica, mejor que cualquier currículo, por qué hoy su nombre despierta tanto respeto.

Tampoco olvidaremos a quienes rara vez aparecen en las fotografías. Detrás de cada músico, de cada bailador, de cada director o de cada miembro de una junta directiva existe una familia que comprende los ensayos interminables, los viajes, las reuniones y el tiempo robado al descanso.

Sin ese apoyo silencioso sería imposible mantener vivo un proyecto tan ambicioso como el de la agrupación mencionada durante más de cuatro décadas. Ellos también forman parte de esta historia.

Y también habrá un recuerdo inevitable para quienes iniciaron este camino y hoy ya no pueden compartir esta celebración. Su legado permanece vivo en cada ensayo, en cada actuación y en cada niño o niña que, por primera vez, descubre el orgullo de vestir el traje tradicional canario. Porque las personas pasan, pero los valores que sembraron permanecen.

Vivimos tiempos en los que la inmediata parece imponerse sobre la memoria y en los que el éxito suele medirse por lo efímero. Precisamente por eso resulta reconfortante comprobar que todavía existen colectivos que siguen creyendo en el esfuerzo silencioso, en el compromiso de toda una vida y en el valor de nuestras raíces.

Porque la AF Entre Amugos no solo ha enseñado a cantar, bailar o tocar un instrumento. Ha enseñado a querer un barrio, a respetar unas raíces ya entender que la cultura también puede cambiar vidas.

Las agrupaciones folclóricas no solo conservan la historia de un pueblo; muchas veces también escriben su futuro.

Y eso es precisamente lo que ha hecho este colectivo durante cuarenta y dos años: convertir una tradición en una forma de vida y una agrupación en un sentimiento colectivo.

El próximo 31 de julio habrá dieciocho premios. Pero, al terminar la noche, volverá a quedar claro que el mayor reconocimiento no será el que se entregue desde el escenario, sino el que Entre Amigos ha sabido conquistar durante cuarenta y dos años: el cariño de varias generaciones, el respeto del mundo del folclore y la gratitud de un pueblo que los reconoce como parte de su propia historia. Porque cuando una institución consigue que su mayor patrimonio no sean los premios que entrega, sino el cariño que recibe de la sociedad, significa que ha trascendido el folclore para convertirse en parte de la historia de un pueblo.

martes, 23 de junio de 2026

La fiesta típica canaria de Los Cabuqueros fomenta la convivencia ciudadana en Majadilla.

La Plaza Panchito Reyes, en el barrio galdense de Majadilla, acogió el pasado martes 23 de junio la celebración de la “Fiesta Típica Canaria: Encuentro Vecinal 2026”, una jornada dedicada a la música, el baile tradicional y las costumbres del Archipiélago con motivo de la festividad de San Juan Bautista.

El encuentro reunió a vecinos, vecinas y público general en una velada marcada por la cultura popular canaria, la convivencia y el espíritu de participación ciudadana, convirtiendo este espacio del barrio en un punto de encuentro para disfrutar de las tradiciones y del trabajo desarrollado por los colectivos culturales y asociativos.




La programación contó con la destacada participación del G.F. Los Cebolleros de Gáldar, agrupación con casi cincuenta y cinco años de trayectoria, que ofreció una actuación cargada de identidad canaria en la que interpretó un total de 20 temas a lo largo de casi hora y media de actuación. Su repertorio incluyó diferentes géneros representativos de la música tradicional de las Islas, como folías, isas, malagueñas, siote, seguidillas, polcas, pasodobles y canciones de autor de raíz folclórica, ofreciendo al público una amplia muestra del patrimonio musical canario.


La jornada continuó con las actuaciones de baile de la A.F. Los Cabuqueros de Arucas, entidad organizadora del encuentro, y de la A.F. Mannatial del Real de Las Palmas, que llenaron la plaza de tradición, ritmo y expresión cultural a través del baile canario.



Como cierre del acto tuvo lugar un brindis de fraternidad entre participantes y asistentes, donde se compartió el tradicional “cochafisco” acompañado de vino, en un ambiente de hermandad que puso el broche final a una celebración pensada para fortalecer los vínculos vecinales.

La iniciativa alcanzó así su tercera edición consecutiva, consolidándose como una cita para la promoción de la cultura popular y el movimiento asociativo. El encuentro estuvo organizado por la A.F.B. Los Cabuqueros de Arucas, con la colaboración logística de la A.V. “El Bermejal” de Marmolejo y el apoyo del Ayuntamiento de Gáldar, el proyecto “La Cultura en tu Barrio” y la asociación Chácaras entre tambores.



El evento contó además con el patrocinio de la Consejería de Presidencia y Movilidad Sostenible del Cabildo de Gran Canaria, dentro de la convocatoria dirigida a asociaciones sin ánimo de lucro para el desarrollo de actividades y proyectos destinados a fomentar la promoción del movimiento asociativo y la convivencia ciudadana durante 2026.

Desde la organización se valora muy positivamente la participación del público y la implicación de los colectivos colaboradores, reafirmando el compromiso de seguir impulsando espacios donde la cultura canaria y la convivencia vecinal sean protagonistas.

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sábado, 20 de junio de 2026

Los Cabuqueros celebrarán un Encuentro de Bailadores en el Casino de Gáldar

La Sociedad de Fomento Instrucción y Recreo “Casino de Gáldar” se prepara para una de las citas más señaladas de su calendario anual. Con motivo de la conmemoración de su 178º aniversario, la histórica entidad acogerá el próximo sábado 28 de junio, a partir de las 20:00 horas, un Encuentro de Bailadores.

Este evento es un acto organizado por la Agrupación Folclórica de Bailes Los Cabuqueros de Arucas, quienes asumen la dirección y coordinación del mismo por segundo año consecutivo. La cita adquiere un cariz muy especial para la agrupación, que llegará a Gáldar tras recibir, el próximo miércoles 24 de junio, la Medalla de Plata de la Ciudad de Arucas, un prestigioso galardón que reconoce su incansable labor en la preservación y difusión de las raíces y tradiciones folclóricas de Gran Canaria.

Un encuentro para disfrutar de la tradición El Encuentro de Bailadores es una invitación a la participación colectiva. Por ello, la organización anima a todos los asistentes a acudir correctamente ataviados con la vestimenta típica o tradicional de Canarias para integrarse plenamente en la danza.

No obstante, el encuentro también está abierto al público general que desee disfrutar como espectador de esta muestra de cultura popular.

La música, que guiará los pasos de los bailadores, correrá a cargo del Grupo Folclórico Los Cebolleros de Gáldar, quienes interpretarán el siguiente programa de temas:

1.Santo Domingo gomero

2.Folías Antiguas de Gáldar

3.Sorondongo de Lanzarote

4.Berlina de Garafia

5.Isa Majorera

6.Malagueñas de GC

7.Seguidillas gomeras

8.Siote

9.Isa del Ringo

10.Folias de Cuadro

11.Sorondongo majorero

12.Polca de GC

13.Pasacatre de TF

14.El Ron

15.Isa de GC

Cabe resaltar, que también participarán la A.F. Manantial y Los Cabuqueros.

Este acto cultural, de entrada libre, es posible gracias a la labor organizativa de Los Cabuqueros de Arucas y cuenta con la colaboración logística del Casino de Gáldar, la Federación de Agrupaciones Folclóricas de Gran Canaria (FAFGC) y los medios de comunicación locales.

Asimismo, la iniciativa cuenta con el patrocinio de la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria. Desde la organización invitan a toda la ciudadanía a disfrutar de una noche de identidad, historia y tradición en el marco incomparable de esta emblemática sociedad galdense.

miércoles, 17 de junio de 2026

La plaza Panchito Reyes en Marmolejo acoge la Fiesta Típica de Los Cabuqueros.

 


El próximo martes 23 de junio de 2026, a las 19:30 horas, la Plaza Panchito Reyes en el barrio galdense de Majadilla se convertirá en el epicentro de la cultura popular canaria al acoger la “Fiesta Típica Canaria: Encuentro Vecinal 2026”. Con motivo de la celebración de la festividad de San Juan Bautista, una tradición de profundo arraigo en todo el archipiélago, este evento fusiona la música, el baile y la identidad local con el objetivo de fomentar la convivencia ciudadana y dinamizar la vida sociocultural del barrio.

La velada contará con la participación de destacadas formaciones, entre las que sobresale el GF Los Cebolleros de Gáldar, agrupación que tras casi cincuenta y cinco años de trayectoria ofrecerá un variado repertorio compuesto por folías, seguidillas, isas, polcas, pasodobles y canciones de autor de raíz folclórica. A esta propuesta musical se sumará el baile tradicional de la AF Los Cabuqueros de Arucas, grupo organizador del encuentro, así como la actuación de baile de la AF Mannatial del Real de Las Palmas. Tras concluir el programa artístico, la organización ha previsto un brindis de fraternidad abierto a todos los asistentes, donde se ofrecerá un "cochafisco" tradicional acompañado de un buen vino, fomentando así el ambiente de hermandad entre los vecinos y el público general.

Este evento, que celebra su tercera edición consecutiva bajo la organización de la AFB Los Cabuqueros de Arucas y cuenta con la colaboración logística de la AV “El Bermejal” de Marmolejo, así como con el apoyo del Ayuntamiento de Gáldar, el proyecto "La Cultura en tu Barrio" y la asociación Chácaras entre tambores, resulta fundamental para la promoción del movimiento asociativo en la zona. La iniciativa es posible gracias al patrocinio de la Consejería de Presidencia y Movilidad Sostenible del Cabildo de Gran Canaria, dentro de la convocatoria dirigida a asociaciones sin ánimo de lucro para la realización de actividades y proyectos que fomenten la promoción del movimiento asociativo y la convivencia ciudadana 2026.

Desde la AF Los Cabuqueros se invita a todo el mundo a la participación del acto.

 

viernes, 29 de mayo de 2026

Día de Canarias: lo que celebramos, lo que mostramos y lo que realmente somos

 

El 30 de mayo se celebra el Día de Canarias. Una fecha que conmemora la primera sesión del Parlamento de Canarias en 1983 y que simboliza el inicio de la autonomía del archipiélago. No se trata solo de un hecho institucional, sino de un momento en el que Canarias comienza a definirse políticamente desde dentro, a construir un marco propio de representación y decisión. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa dimensión institucional ha ido perdiendo protagonismo frente a la celebración cultural. El foco se ha desplazado desde lo político hacia lo identitario, desde la construcción de autogobierno hacia la representación de lo que somos. Y es ahí donde el Día de Canarias adquiere su forma actual: una jornada dedicada a mostrar, compartir y, en teoría, celebrar la canariedad. O al menos, lo que entendemos por ella.

​Basta con salir a la calle ese día para reconocer una imagen que se repite año tras año: trajes tradicionales, romerías, parrandas, grupos folclóricos, chácaras y tambores marcando el ritmo, bailes populares, mesas llenas de comida: gofio, papas arrugadas, queso, mojo, etc. por otro lado plazas convertidas en puntos de encuentro. A eso se suman ferias de artesanía, exhibiciones de lucha canaria, muestras de oficios tradicionales y actividades escolares que intentan acercar esa idea de “lo canario”. Todo eso forma parte de Canarias. Todo eso es real. Pero no es todo.

​Si algo caracteriza al Día de Canarias es esa especie de concentración de símbolos: en un solo día se intenta mostrar lo que somos, como si la identidad pudiera resumirse en una sucesión de imágenes reconocibles o como si bastara con vestirse, comer y bailar para explicar siglos de historia y mezcla cultural. Y ahí aparece la primera duda: ¿estamos celebrando la canariedad o representándola? La diferencia no es menor. Celebrar implica conocer, sentir y entender lo que se está haciendo; representar, en cambio, puede quedarse en la repetición o en reproducir una imagen que sabemos que encaja, aunque no siempre sepamos de dónde viene.

​Por eso, muchas veces el Día de Canarias se mueve en esa línea difusa entre lo vivido y lo escenificado. Nos vestimos de mago o maga, pero no siempre conocemos el origen de esa vestimenta. Comemos productos tradicionales sin pensar en lo que han significado históricamente: el gofio como alimento básico de supervivencia, el queso ligado al mundo rural o las papas como parte de una adaptación al territorio. Es como si la cultura se comprende en un formato accesible, rápido y reconocible; una especie de resumen que, sin embargo, no siempre hace justicia a la realidad.

​La canariedad no funciona como un resumen porque no es una realidad única. No es lo mismo la tradición en El Hierro que en Gran Canaria, ni suenan igual los tambores en La Gomera que en Tenerife. Cada isla y cada municipio han construido sus propias formas de vivir la cultura con matices y ritmos propios. El Día de Canarias tiende a unificar toda esa diversidad en una sola imagen, incurriendo a veces en la simplificación. La canariedad no es solo folclore o gastronomía; es también historia, territorio, lenguaje, memoria colectiva y maneras de entender el tiempo y el trabajo en unas islas con condiciones muy concretas.

​Es lo que hay detrás de todo lo que se muestra: las chácaras y los tambores como tradición transmitida, la lucha canaria como herencia y la artesanía como conocimiento. Incluso las leyendas, como la de San Borondón, son imaginario colectivo para explicar lo desconocido desde lo propio. Cuando todo esto se concentra en un solo día, corre el riesgo de convertirse en una imagen fija que se mira, se disfruta y se deja atrás. Aparece entonces la diferencia entre consumir cultura y vivirla. Consumirla es asistir a una celebración puntual; vivirla es integrarla en el día a día y entender su sentido.

​El problema no es la fiesta, pues la fiesta es necesaria; el problema es cuando la fiesta sustituye al contenido. Cuando el Día de Canarias se convierte en el único momento en el que lo “canario” se hace visible, se corre el riesgo de relegar todo lo demás al olvido cotidiano, como si la identidad tuviera fecha de activación y desactivación. Pero la canariedad no es un evento ni una cita anual: es algo que se construye todos los días en cómo se habla, en cómo se mantienen vivas ciertas prácticas y en la relación con el territorio, el mar y el paisaje.

​Por eso, el verdadero sentido de esta fecha no debería estar solo en lo que se muestra, sino en lo que invita a pensar. No solo en celebrar lo que somos, sino en preguntarnos cuánto de eso sigue presente en nuestra vida diaria. El reto es evitar que la identidad se vuelva decorativa. Lo que está en juego no es cómo nos vemos ese día, sino cuánto de eso sigue vivo cuando la fiesta termina. Porque al final, entre romerías y bailes, la pregunta sigue siendo la misma: si todo eso nos representa o si simplemente lo representamos

sábado, 23 de mayo de 2026

Piso Firme celebra el Día de Canarias con la música de Los Cebolleros

 

Con motivo de las celebraciones por el Día de Canarias, el Grupo Folclórico Los Cebolleros de Gáldar vuelve a subirse a los escenarios para compartir su música con los vecinos y vecinas. La cita tendrá lugar este miércoles 27 de mayo a las 19:30 horas en la AV El Juncal de Piso Firme, dentro del circuito cultural “La Cultura en tu Barrio”, en un encuentro que contará con entrada libre y gratuita.

Este evento cobra un significado aún más especial para el barrio, ya que se convierte en uno de los primeros actos organizados bajo la andadura de la nueva Junta Directiva de la AV El Juncal, cuya reciente renovación ha sido anunciada hace escasos días. Este nuevo equipo de vecinos y vecinas afronta con ilusión una etapa enfocada en dinamizar el barrio y potenciar el encuentro vecinal, siendo este concierto una magnífica carta de presentación de su compromiso con la cultura y las tradiciones.

Por su parte, la trayectoria de Los Cebolleros comenzó hace ya 56 años, en 1970, naciendo precisamente con un nombre que rinde homenaje a los hombres y mujeres del campo ya la célebre tradición del cultivo de la cebolla en Gáldar, un orgullo agrícola profundamente ligado a tierras como las de Piso Firme. Con la ilusión de mantener viva esa rica herencia, el grupo siempre siente una alegría especial al cantar directamente en los barrios que inspiran su historia. Para esta ocasión, han preparado con mucho cariño un repertorio idóneo para disfrutar de una tarde dedicada a los timples ya las canciones de siempre, bajo el lema "Nuestras raíces, nuestra fuerza, nuestro futuro".

Esta actuación cuenta con la organización de la AV El Juncal, en colaboración con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Gáldar, desde donde se invita a todo el público a sumarse a esta celebración familiar a mitad de semana.

 

Agüimes acoge una nueva entrega de Los Bailes Tradicionales de Gran Canaria


El próximo viernes 29 de mayo de 2026, a las 19:00 horas, el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Agüimes será el escenario de la del segundo volumen del proyecto editorial Los Bailes Tradicionales de Gran Canaria, una iniciativa dedicada a la conservación, documentación y presentación del patrimonio coreográfico tradicional de la isla, y en este caso concreto, del municipio de Agüimes. 

El acto estará dirigido por el investigador y autor Ángel Manuel Vega Suárez, bailador y docente vinculado desde la infancia al mundo del folklore canario, quien continúa desarrollando este proyecto cultural centrado en recoger y explicar, paso a paso, diversas danzas tradicionales de Gran Canaria. La presentación combinará intervenciones institucionales, proyecciones audiovisuales y muestras de baile en directo, permitiendo al público conocer no solo el contenido del libro, sino también la metodología visual y didáctica que acompaña la publicación. 

El libro nace con el objetivo de acercar el aprendizaje del baile tradicional tanto a personas vinculadas al folklore como a nuevos públicos interesados ​​en conocer y conservar estas manifestaciones culturales. La obra incorpora descripciones detalladas, secuencias coreográficas y recursos audiovisuales complementarios que facilitan la comprensión y transmisión de los bailes tradicionales.

 La entrada será libre hasta completar el foro.

jueves, 21 de mayo de 2026

“Ustedes” es mucho más que “vosotros”: es la identidad de nuestro pueblo


Hace algunos meses leía en un periódico de tirada regional un titular que decía: “Los jóvenes canarios se pasan al vosotros”. Recuerdo perfectamente la sensación de impotencia que me produjo. No solo por lo que implica ese progresivo abandono de una forma de hablar profundamente ligada a nuestra identidad, sino porque entendí que el propio titular terminaba potenciando el problema que decía analizar.

Porque una cosa es debatir cómo cambian los usos lingüísticos con el paso del tiempo y otra muy distinta normalizar, e incluso presentar como inevitable, la pérdida de una parte esencial de nuestra forma de hablar y de nuestra identidad cultural.

Cuando desde los propios medios se transmite la idea de que hablar como siempre se ha hablado aquí es algo anticuado, residual o en retroceso, el mensaje que termina llegando a muchos jóvenes es claro: para sonar modernos hay que parecerse a otro lugar.

Y ahí empieza el problema.

Precisamente por eso campañas recientes del Cabildo de Gran Canaria han generado tanta conversación. Porque vuelven a colocar en primer plano algo que durante años pareció relegado a lo folclórico: la identidad canaria como parte viva de la sociedad actual.

Campañas como “La isla de mi vida” han sabido conectarse emocionalmente con la ciudadanía porque apelan al orgullo de pertenencia, al paisaje compartido ya una manera muy canaria de entender la comunidad. Pero existe un riesgo evidente: convertir la identidad en un recurso publicitario temporal, útil para emocionar durante unas semanas y olvidado después en la comunicación cotidiana de las instituciones.

La identidad no puede activarse solo cuando conviene políticamente. No basta con usar símbolos canarios, música local o referencias culturales en una campaña concreta mientras el resto del año se mantiene una comunicación institucional alejada de la realidad lingüística y cultural de la isla.

Si el Cabildo quiere defender al canario, debe hacerlo de forma constante y transversal, no únicamente en piezas promocionales diseñadas para generar impacto emocional.

El debate entre “ustedes” y “vosotros” representa precisamente eso. En Canarias, el “ustedes” no es una excepción ni una deformación del idioma; es la forma natural de hablar de la mayoría de la población. Sin embargo, muchas instituciones siguen comunicándose desde modelos lingüísticos importados de la Península, como si la neutralidad significara parecerse a Madrid y no reconocer la personalidad propia del archipiélago.

Ahí aparece la contradicción.

No se puede reivindicar la autenticidad de Gran Canaria mientras se invisibiliza una parte esencial de esa autenticidad: la manera en la que habla su gente. Porque el lenguaje también construye cercanía. También transmite pertenencias. También dice quién cuenta y desde dónde se comunica.

En el vídeo, además, hay mucho más que una simple campaña publicitaria. Hay una construcción emocional de la identidad canaria a través de símbolos reconocibles para buena parte de la población. Desde el cortado leche y leche, convertida ya en una bebida casi icónica de la isla, hasta tatuajes de pintaderas, paisajes conocidos, artesanía tradicional o el timple de Jorge Aguiar, todo parece pensado para despertar memoria, orgullo y reconocimiento inmediato.

Incluso referencias culturales como la posible aparición de la Orden del Cachorro Canario refuerzan esa idea de una Gran Canaria profundamente vinculada a sus raíces. No son detalles casuales; son elementos que forman parte de un imaginario colectivo muy concreto.

Y precisamente ahí surge una cuestión importante: ¿esta campaña representa a toda la isla o principalmente a quienes ya se identifican con esa visión cultural de la canariedad?

Porque el spot no muestra una Gran Canaria cualquiera. Presenta una isla emocional, tradicional y reconocible para quienes sienten conexión con esos códigos culturales. Una Gran Canaria donde la tradición, el paisaje y determinados símbolos funcionan como lenguaje común.

Y eso tiene fuerza.

Porque consigue que mucha gente se vea reflejada y se sienta orgullo de pertenencias.

Pero también existe otra realidad: personas que viven la isla desde otros referentes culturales, otras formas de identidad o maneras distintas de entender qué significa ser grancanario hoy. La isla actual también es urbana, diversa, moderna y marcada por nuevas generaciones que quizás no encuentran representación completa en ese imaginario tradicional.

Sin embargo, el problema principal no está en que la campaña muestre tradición o símbolos identitarios. El problema aparece cuando todo eso queda reducido a un momento puntual de comunicación institucional.

Porque entonces la identidad corre el riesgo de convertirse en un escaparate emocional: bonito, reconocible y efectivo, pero limitado al tiempo que dura una campaña.

La ciudadanía percibe rápidamente cuándo existe una apuesta real por defender la cultura propia y cuándo esa cultura se utiliza únicamente como recurso estético o sentimental. Y precisamente por eso el reto del Cabildo no debería ser solamente emocionar con un spot bien producido, sino mantener después una comunicación coherente con esa identidad que intenta reivindicar.

Defender los “ustedes”, visibilizar las tradiciones, apoyar la artesanía o poner en valor símbolos culturales no puede depender únicamente de campañas concretas. Tiene que formar parte de una política cultural permanente, presente en la educación, en los medios públicos, en la comunicación institucional y en la manera diaria de relacionarse con la ciudadanía.

Porque cuando una institución habla de identidad, no basta con enseñarla en pantalla. También tiene que defenderla cuando se apagan las cámaras.

De poco sirve emocionarnos durante un minuto de anuncio si después seguimos tratando nuestra forma de hablar como una versión inferior del español, si nuestros jóvenes crecen pensando que decir “ustedes” suena mal o atrasado, o si la canariedad solo aparece cuando toca vender una campaña bonita y perfectamente editada.

La identidad de un pueblo no desaparece de golpe. Se va erosionando poco a poco, palabra a palabra, complejo a complejo, generación tras generación. Empieza cuando dejamos de valorar nuestra manera de hablar, continúa cuando los medios presentan como normal su sustitución y termina cuando una parte de la sociedad siente vergüenza de sonar a su propia tierra.

Y lo más preocupante es que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de lo que está ocurriendo.

Por eso esta campaña del Cabildo deja una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿queremos una Canarias viva o una Canarias convertida en decoración institucional? Porque las pintaderas, el timple, el leche y leche o nuestras tradiciones no pueden quedarse reducidas a imágenes bonitas para despertar nostalgia mientras, en la práctica, seguimos alejándonos de aquello que nos hace diferentes.

Defender la identidad canaria no es disfrazarse de canario para un lugar. Es hablar sin complejos. Es proteger nuestra forma de expresarnos. Es dejar de mirar constantemente hacia fuera buscando validación cultural. Es entender que ningún pueblo puede respetarse a sí mismo si primero aprende a corregirse para parecerse a otro.

Y quizás el verdadero problema no sea que algunos jóvenes empiecen a decir “vosotros”. El verdadero problema sería que llegue un día en el que ya nadie sienta que perder el “ustedes” significa perder una parte de quienes somos.

Porque un pueblo empieza a desaparecer cuando deja de reconocerse en su propia voz.

 


lunes, 4 de mayo de 2026

Los Cebolleros regresan a El Hierro tras 15 años en el Baile de Magos de Valverde en honor a San Isidro

 

El grupo folclórico Los Cebolleros anuncia su regreso a la isla de El Hierro tras 15 años de ausencia, con su participación el próximo sábado 9 de mayo a las 20:00 horas en el tradicional Baile de Magos, que se celebrará en la Plaza de Santiago del municipio de Valverde, dentro de las fiestas en honor a San Isidro.

Este regreso tiene un profundo significado artístico y emocional para la agrupación, ya que El Hierro fue una de las primeras islas que el grupo visitó en sus giras allá por 1987, formando parte de los inicios de su proyección fuera de Gran Canaria. Volver a la isla más occidental del archipiélago supone, por tanto, un reencuentro con una parte fundamental de su historia musical y de su crecimiento como grupo.

En 2020 estaba prevista una actuación en el municipio de Frontera, que finalmente tuvo que ser suspendida debido a la pandemia de la COVID-19. Desde entonces, Los Cebolleros han mantenido vivo el deseo y el trabajo constante de regresar a El Hierro, con la ilusión de volver a compartir su música con su gente.

Tras años de trayectoria y evolución, el grupo vuelve a la isla con el propósito de reconectar con su público y con el folclore ancestral herreño, en una cita especialmente esperada tanto por sus componentes.

Durante la actuación, Los Cebolleros ofrecerán un repertorio de música canaria bailable, tanto de autor como de raíz folclórica y música popular, pensado para animar el Baile de Magos y fomentar la participación del público en un ambiente festivo, cercano y de convivencia, donde la identidad y la tradición cobran un papel protagonista.

El presidente del grupo, Moisés Rodríguez, ha destacado el valor simbólico de este regreso:

"El Hierro era una espina que el grupo tenía clavada desde hace muchos años. Es una isla muy especial para nosotros y volver después de tanto tiempo es muy emocionante. Además, tiene un enorme valor artístico, porque fue una de las primeras islas que visitó el grupo en sus inicios, allá por 1987".

Rodríguez agregó también el compromiso personal que ha acompañado este reencuentro:

"El pasado mes de septiembre, durante un viaje a La Palma, me comprometí a poner todos mis esfuerzos en que Los Cebolleros volvieran a El Hierro. Desde entonces no hemos parado hasta conseguirlo."


Esta invitación se realiza gracias al Ayuntamiento de Valverde y la colaboración de la AF Taros.

Asimismo, la participación cuenta con el patrocinio del programa de movilidad cultural del Gobierno de Canarias, el cual sufraga los gastos de desplazamiento de los grupos canarios.




El regreso de Los Cebolleros a El Hierro no es solo una actuación: es un viaje de vuelta a los orígenes, un reencuentro con la memoria viva del grupo y con una isla que forma parte de su historia emocional y artística. Casi cuatro décadas después de la primera actuación en la isla, la música vuelve a tiernos puentes entre pasado y presente en la tierra donde el sonido del pito, el tambor y las castañuelas hace que una isla entera baile para rendir honores a su Madre Amada. Porque hay escenarios que no se olvidan… y músicas que siempre encuentran el camino de regreso.

 

domingo, 26 de abril de 2026

Gáldar y Canarias no son un eslogan: ¿se le va el baifo a Quevedo?

La llegada de El Baifo , el nuevo disco de Quevedo, ha venido acompañado de campañas de promoción, actos multitudinarios y una narrativa que intenta presentar el proyecto como símbolo de orgullo colectivo. Pero conviene recordar algo básico: llevar gente a los actos no es sinónimo de hacer las cosas bien. La capacidad de convocatoria puede medir popularidad o impacto mediático, pero nunca sustituye la calidad artística, la coherencia ni el respeto por los valores que se dicen defensores.

Y precisamente ahí aparece una contradicción difícil de ignorar. Mientras muchos estamentos públicos llenan discursos y campañas institucionales a favor de la igualdad, el respeto y la dignidad de la mujer, al mismo tiempo se respalda, promociona o normaliza a artistas cuyas letras han cosificado, degradado o tratado la figura femenina como objeto. Muy coherente todo.

No se puede hablar de igualdad en las pancartas y mirar hacia otro lado cuando el mensaje viene envuelto en éxito comercial. No se puede condenar ciertas actitudes según quién las diga y aplaudirlas cuando generan titulares, reproducciones o rédito político. Si los principios dependen de la fama del emisor, entonces no son principios: son posturao institucional.

Pero además de esa incoherencia, hay otro debate de fondo: el de la identidad canaria utilizada como reclamo.

Porque ser canario no es una estética. No es una etiqueta que se saca cuando conviene ni un decorado que se coloca para conectarse con el público. Ser canario es mucho más profundo. Es sentir la tierra, comprender la historia, respetar el paisaje, defender las costumbres, valorar nuestra forma de hablar y reconocer el esfuerzo de generaciones enteras que levantaron estas islas.

La canariedad no consiste en nombrar Canarias en una canción. La canariedad consiste en vivir Canarias con orgullo, con conocimiento y con responsabilidad.

Por eso sorprende que algunos quieran presentarse como referentes absolutos de lo nuestro simplemente por introducir referencias isleñas en sus proyectos. En municipios como Gáldar, sin ir más lejos, ha habido y hay personas que han dedicado canciones al pueblo, a sus barrios, a sus paisajes ya su gente con mucha más sensibilidad, mejores letras y una conexión mucho más honesta con la tierra que muchas propuestas elevadas por la industria.

Porque hay una diferencia enorme entre crear desde la raíz y utilizar la raíz como estrategia de mercado.

Como galdense, como amante de mi tierra y como defensor de todo lo que representa Gáldar, me entristece, me avergüenza y me duele ver cómo se utiliza el nombre de mi municipio para una canción vacía de contenido, cargada de mensajes cuestionables y con tan escasos puntos literarios. Y todo porque se nombra a Gáldar de forma casi efímera, como si bastara una mención rápida para pretender rendir homenaje o generar identificación.

No. Gáldar merece mucho más que eso.

Gáldar no es una palabra que se coloca en una letra para buscar aplausos fáciles. Es historia viva de Canarias, raíz, patrimonio e identidad. Nombrarlo exige respeto y profundidad.

No por vivir en Gáldar se tiene derecho a nombrarlo de cualquier forma. Residir en un lugar sin licencia para usar su nombre sin sensibilidad ni responsabilidad.

Y aquí entra el símil inevitable de la canción que estamos comentando. Cuando se dice “me tiene perdido el norte como Gáldar”, el propio verso ya refleja una confusión de base. Porque Gáldar no tiene perdido el norte: Gáldar es el norte. Quien parece perdido es quien confunde una referencia geográfica con una idea poética sin sentido.

Y además, en Canarias sabemos bien lo que significa la expresión: a alguno se le va el baifo . Se dice cuando alguien se embala, se pasa de vueltas o pierde el rumbo creyéndose más de lo que realmente es. Y viendo ciertas letras, ciertos discursos y ciertas formas de utilizar nuestra tierra como decorada, da la sensación de que a alguno se le va el baifo y, encima, ha perdido el norte como en la propia canción de la que hablamos.

No por sonar en todas partes se representa mejor a un pueblo. No por reunir multitudes se tiene más verdad. No por repetir símbolos se encarna una identidad. Y no por vender millones desaparecen las contradicciones.

Canarias necesita algo más que escaparates puntuales. Necesita respeto constante. Necesita voces que también hablen cuando se destruye el territorio, cuando se abandona el campo, cuando se precariza a la juventud, cuando se menosprecia la cultura local o cuando se banaliza la igualdad según convenga.

Y también necesita mirar hacia dentro y valorar a tantos creadores de Gáldar, Agaete, Guía y tantos rincones de las islas que llevan años haciendo música sincera, con letras trabajadas y amor verdadero por esta tierra, aunque no tengan millones de reproducciones.

Ser canario no es una pose. No es una campaña. No es una moda.

Es memoria, identidad y compromiso.

Y cuando se confunde todo eso con marketing, cuando se aplaude cualquier cosa por interés y cuando se predica una cosa mientras se practica la contraria, a alguno claramente se le va el baifo… y pierde el norte.