martes, 28 de julio de 2026

Una calle para Nino Jiménez, un acto de justicia con el folclore canario.

Hay reconocimientos que trascienden el ámbito institucional para convertirse en un símbolo del agradecimiento de todo un pueblo. La propuesta del Ayuntamiento de Telde de dedicar una calle a Nino Jiménez responde a ese espíritu. No se trata únicamente de incorporar un nombre al callejero de la ciudad, sino de distinguir una trayectoria de décadas dedicada al estudio, la enseñanza, la divulgación y la promoción de la cultura tradicional canaria.

Las calles forman parte de la memoria colectiva. A través de sus nombres, los municipios recuerdan a aquellas personas cuya contribución ha dejado una huella en la vida social, cultural o histórica de la comunidad. Por ello, cada nueva denominación supone también una invitación a conocer quién fue la persona homenajeada y cuáles fueron sus aportaciones.

En el caso de Nino Jiménez, su biografía está estrechamente vinculada al folclore y a la cultura popular de Canarias. Concertista de timple, animador sociocultural por la UNED, técnico diplomado en Contabilidad Analítica y de Costes, investigador, docente y comunicador, ha desarrollado una intensa actividad en numerosos ámbitos relacionados con la conservación y difusión de nuestras tradiciones.

Su trayectoria comenzó muy pronto en el movimiento asociativo y cultural de Telde. A lo largo de los años promovió y dirigió diferentes colectivos musicales, entre ellos la Agrupación Folclórica La Pardilla, el Grupo de Música Popular Guanhaben, Acorayda, Neygá, Daute o el Grupo Cendro, participando además en otras iniciativas vinculadas a centros educativos, asociaciones vecinales y proyectos culturales del municipio.

Paralelamente desarrolló una importante labor de investigación y recopilación de campo. Sus trabajos se extendieron por Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma y El Hierro junto al entonces Instituto Canario de Etnografía y Folclore del Cabildo de Gran Canaria. Aquellas investigaciones permitieron documentar manifestaciones de la cultura popular y colaborar con especialistas como Jorge de Persia y Josep Crivillé i Bargalló.

Su compromiso con el conocimiento y la divulgación de la cultura tradicional también quedó reflejado en su participación en congresos, seminarios y jornadas dedicadas al folclore. Entre ellas destaca su ponencia «Situación del canto popular en la isla de Gran Canaria», presentada en el I Congreso de Cultura de Canarias celebrado en la Universidad de La Laguna en 1987, organizado por el Centro de la Cultura Popular Canaria y el Gobierno de Canarias.

La enseñanza ha sido otro de los ejes fundamentales de su trayectoria. Fue miembro fundador de la Escuela de Folclore de Las Palmas y de la Universidad Popular de Las Palmas, donde desarrolló labores de animación sociocultural y docencia musical. Posteriormente, en noviembre de 1992, impulsó la creación de la Escuela Municipal de Folclore de Telde, estableciendo su programación y coordinando su desarrollo durante varios años.

A través de este proyecto se ampliaron las actividades relacionadas con la música, el baile y otras manifestaciones de la cultura tradicional, como la cerámica, el calado o la confección de la indumentaria tradicional, contribuyendo a acercar estos conocimientos a numerosas personas del municipio.

Todos estos méritos reflejan una trayectoria continuada al servicio de la cultura popular canaria. Una labor desarrollada desde diferentes ámbitos, pero siempre con un mismo objetivo: contribuir al conocimiento, la conservación y la difusión de unas tradiciones que forman parte de la identidad de Canarias.

La divulgación ocupó igualmente un lugar destacado en la trayectoria de Nino Jiménez. Convencido de que el patrimonio cultural debía llegar al mayor número posible de personas, encontró en los medios de comunicación una herramienta eficaz para acercar el folclore y las tradiciones al conjunto de la sociedad.

Desde la inauguración de la Emisora Municipal Canal Telde 106.2 FM, en diciembre de 1993, dirige y presenta el programa «El Timple», un espacio dedicado a la difusión de la cultura canaria en sus más diversas manifestaciones. A través de la música, la poesía, la artesanía, la gastronomía, el humor y otros contenidos vinculados a nuestras tradiciones, el programa se convirtió en un punto de encuentro para quienes sienten interés por el patrimonio cultural de las islas.

Su actividad en la radio municipal no se limitó a este espacio. También participó en programas de fin de semana, informativos, labores técnicas y grabaciones, desarrollando una amplia labor dentro de la emisora.

Posteriormente amplió esa tarea divulgativa a la televisión local con el programa «Raíces Isleñas», dedicado igualmente a las costumbres y tradiciones de Canarias. A través de entrevistas, reportajes y la presencia de músicos, artesanos, investigadores y representantes de diferentes manifestaciones culturales, este espacio contribuyó a dar visibilidad al trabajo que desarrollan numerosas personas y colectivos en favor de la cultura popular.



Junto a su faceta como comunicador, continuó impulsando proyectos relacionados con el folclore. Coordinó diferentes producciones discográficas promovidas por el Ayuntamiento de Telde y participó en la edición de trabajos dedicados al timple canario, al Grupo Acorayda, al Grupo Daute y a otras iniciativas musicales desarrolladas en las islas.

Su compromiso con la formación y la investigación también quedó reflejado en la organización de las Jornadas de Folclore de La Pardilla, de las que fue miembro fundador. En ellas presentó diversas ponencias relacionadas con el canto popular, los oficios tradicionales y los trabajos de recopilación de campo, contribuyendo a generar espacios de reflexión sobre el patrimonio cultural canario.

A lo largo de su trayectoria participó igualmente en cursos de especialización y reciclaje relacionados con la investigación de campo, la animación sociocultural, la música popular, la dinámica de grupos y otras materias vinculadas a su actividad profesional.

Su trabajo trascendió el ámbito de Canarias. En 2003 participó junto a la Parranda El Cerrillal en el IV Encuentro de Folclore de los Países Andinos, celebrado en Lima (Perú), donde tomó parte en diferentes actividades y ofreció un taller sobre el timple canario.

En 2007 representó a Canarias en el VIII Encuentro del Patrimonio Inmaterial de los Pueblos Andinos, celebrado en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), presentando una ponencia sobre el folclore tradicional de Gran Canaria y participando en talleres dedicados a los instrumentos tradicionales de las islas.

Al año siguiente presentó el proyecto de revalorización del timple canario durante las fiestas de Melenara y posteriormente lo llevó al Festival Internacional Rawafid Azawana, celebrado en El Aaiún, en el Sáhara Occidental.

Su labor ha sido reconocida en numerosas ocasiones por colectivos e instituciones. Entre esas distinciones figura el Premio Arnao a la Difusión del Folclore, concedido en 2002 por la Agrupación Folclórica Arnao, así como el Mérito Cultural de la Ciudad de Telde, además de diferentes homenajes, placas y reconocimientos recibidos a lo largo de su trayectoria.



En septiembre de 2006, los colectivos vecinales Meclasa, de Melenara, y Patronato La Sal, de La Garita, le rindieron un homenaje por la labor cultural desarrollada durante más de tres décadas en el municipio de Telde. Un año más tarde fue pregonero de las fiestas de San Isidro de La Pardilla, un reconocimiento especialmente significativo al tratarse del barrio donde nació y desarrolló buena parte de su actividad cultural.

La trayectoria de Nino Jiménez permite apreciar una dedicación continuada a la investigación, la enseñanza, la divulgación y la promoción de la cultura tradicional. Son ámbitos diferentes, pero complementarios, que reflejan una vinculación constante con el patrimonio cultural canario y con su transmisión a la sociedad.

En 2016, la trayectoria de Nino Jiménez sufrió un inesperado punto de inflexión al serle diagnosticado un ictus agudo. La enfermedad lo obligó a alejarse de muchas de las actividades que había desarrollado durante décadas y supuso un duro golpe para él, para su entorno y para quienes habían compartido con él tantos proyectos vinculados a la cultura tradicional.

 

Sin embargo, el paso del tiempo ha demostrado que el verdadero legado de una persona no depende únicamente de su presencia cotidiana. La aportación realizada por Nino Jiménez continúa formando parte del patrimonio cultural de Telde y de Canarias a través de los proyectos que impulsó, de las investigaciones que llevó a cabo, de las iniciativas que promovió y de la huella que dejó en numerosas personas y colectivos.

 

Precisamente por ello, la propuesta de dedicarle una calle adquiere un significado que va más allá del propio reconocimiento institucional. Es una forma de agradecer públicamente una trayectoria de servicio a la cultura popular y de incorporar su nombre al patrimonio simbólico de la ciudad.

 

En una época en la que la inmediatez parece imponerse en todos los ámbitos, reconocer el trabajo desarrollado durante tantos años por personas vinculadas a la investigación, la docencia y la divulgación cultural supone también poner en valor la importancia de conservar nuestras raíces y transmitirlas a las nuevas generaciones.

 

En lo personal, esta noticia me produce una enorme satisfacción. Siempre he sentido una profunda admiración por el trabajo desarrollado por Nino Jiménez y por la contribución que ha realizado al folclore y a la cultura tradicional canaria.

 

Pero, más allá de su currículo, si hay algo que siempre he valorado es su calidad humana. En distintas ocasiones he recurrido a él para solicitar su colaboración y nunca encontré una negativa. Siempre mostró cercanía, humildad y una disposición admirable para compartir sus conocimientos y colaborar de forma generosa cada vez que fue requerido.

 

Quienes dedican su vida a la cultura suelen dejar un legado que va mucho más allá de publicaciones, grabaciones o reconocimientos. También dejan un ejemplo de compromiso, de constancia y de generosidad. En mi opinión, esa es una de las principales características que definen a Nino Jiménez.

Por todo ello, quiero expresar mi más sincera felicitación a Nino Jiménez por este merecido reconocimiento. Del mismo modo, considero acertada la iniciativa del Ayuntamiento de Telde de proponer que una de sus calles lleve su nombre, porque con ello se reconoce la trayectoria de una persona que ha contribuido de manera significativa al conocimiento y la difusión de la cultura tradicional canaria.

Las calles cambian con el paso de los años, pero los nombres que las identifican permanecen como parte de la historia de una ciudad. La propuesta de dedicar una calle a Nino Jiménez permitirá que las generaciones futuras conozcan la figura de un hombre que dedicó buena parte de su vida a investigar, enseñar y divulgar el patrimonio cultural de Canarias. Ese será, probablemente, el mayor valor de este reconocimiento: mantener viva la memoria de una trayectoria que forma parte de la historia cultural de Telde y de nuestro Archipiélago.

Los reconocimientos en vida tienen un valor especial. Permiten expresar el agradecimiento de toda una comunidad a quienes, con su trabajo, han contribuido a enriquecer el patrimonio colectivo. En el ámbito de la cultura tradicional, donde tantas horas de esfuerzo transcurren lejos de los focos y del reconocimiento público, estos gestos adquieren un significado aún mayor.

La propuesta de dedicar una calle a Nino Jiménez no solo distingue a una persona. También pone en valor la investigación, la enseñanza, la divulgación y el compromiso con la conservación de nuestras tradiciones. Es, en cierto modo, un reconocimiento a todas aquellas personas que, desde el anonimato o con una presencia discreta, han dedicado su vida a mantener vivo el legado cultural de Canarias.

El callejero de una ciudad es también un libro abierto de su historia. Cada nombre recuerda a quienes, desde distintos ámbitos, contribuyeron al desarrollo de la sociedad. Que el de Nino Jiménez pase a formar parte del de Telde supone reconocer una trayectoria ampliamente vinculada a la cultura popular y dejar constancia de una labor desarrollada durante décadas al servicio de nuestras raíces.

Mi felicitación más sincera a Nino Jiménez por este merecido reconocimiento y al Ayuntamiento de Telde por impulsar una iniciativa que contribuye a preservar la memoria de quienes han dedicado su vida a la cultura. Porque las calles identifican lugares, pero son las personas las que construyen la identidad de los pueblos. Y la trayectoria de Nino Jiménez forma parte, por derecho propio, de la historia cultural de Telde y de Canarias.

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