Hay reconocimientos que trascienden el ámbito institucional para convertirse en un símbolo del agradecimiento de todo un pueblo. La propuesta del Ayuntamiento de Telde de dedicar una calle a Nino Jiménez responde a ese espíritu. No se trata únicamente de incorporar un nombre al callejero de la ciudad, sino de distinguir una trayectoria de décadas dedicada al estudio, la enseñanza, la divulgación y la promoción de la cultura tradicional canaria.
Las calles forman parte de la memoria colectiva. A través de
sus nombres, los municipios recuerdan a aquellas personas cuya contribución ha
dejado una huella en la vida social, cultural o histórica de la comunidad. Por
ello, cada nueva denominación supone también una invitación a conocer quién fue
la persona homenajeada y cuáles fueron sus aportaciones.
En el caso de Nino Jiménez, su biografía está estrechamente
vinculada al folclore y a la cultura popular de Canarias. Concertista de
timple, animador sociocultural por la UNED, técnico diplomado en Contabilidad
Analítica y de Costes, investigador, docente y comunicador, ha desarrollado una
intensa actividad en numerosos ámbitos relacionados con la conservación y
difusión de nuestras tradiciones.
Su trayectoria comenzó muy pronto en el movimiento
asociativo y cultural de Telde. A lo largo de los años promovió y dirigió
diferentes colectivos musicales, entre ellos la Agrupación Folclórica La
Pardilla, el Grupo de Música Popular Guanhaben, Acorayda, Neygá, Daute o el
Grupo Cendro, participando además en otras iniciativas vinculadas a centros
educativos, asociaciones vecinales y proyectos culturales del municipio.
Paralelamente desarrolló una importante labor de
investigación y recopilación de campo. Sus trabajos se extendieron por Gran
Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma y El Hierro junto al entonces
Instituto Canario de Etnografía y Folclore del Cabildo de Gran Canaria.
Aquellas investigaciones permitieron documentar manifestaciones de la cultura
popular y colaborar con especialistas como Jorge de Persia y Josep Crivillé i
Bargalló.
Su compromiso con el conocimiento y la divulgación de la
cultura tradicional también quedó reflejado en su participación en congresos,
seminarios y jornadas dedicadas al folclore. Entre ellas destaca su ponencia
«Situación del canto popular en la isla de Gran Canaria», presentada en el I
Congreso de Cultura de Canarias celebrado en la Universidad de La Laguna en
1987, organizado por el Centro de la Cultura Popular Canaria y el Gobierno de
Canarias.
La enseñanza ha sido otro de los ejes fundamentales de su
trayectoria. Fue miembro fundador de la Escuela de Folclore de Las Palmas y de
la Universidad Popular de Las Palmas, donde desarrolló labores de animación
sociocultural y docencia musical. Posteriormente, en noviembre de 1992, impulsó
la creación de la Escuela Municipal de Folclore de Telde, estableciendo su
programación y coordinando su desarrollo durante varios años.
A través de este proyecto se ampliaron las actividades
relacionadas con la música, el baile y otras manifestaciones de la cultura
tradicional, como la cerámica, el calado o la confección de la indumentaria
tradicional, contribuyendo a acercar estos conocimientos a numerosas personas
del municipio.
Todos estos méritos reflejan una trayectoria continuada al
servicio de la cultura popular canaria. Una labor desarrollada desde diferentes
ámbitos, pero siempre con un mismo objetivo: contribuir al conocimiento, la
conservación y la difusión de unas tradiciones que forman parte de la identidad
de Canarias.
La divulgación ocupó igualmente un lugar destacado en la
trayectoria de Nino Jiménez. Convencido de que el patrimonio cultural debía
llegar al mayor número posible de personas, encontró en los medios de
comunicación una herramienta eficaz para acercar el folclore y las tradiciones
al conjunto de la sociedad.
Desde la inauguración de la Emisora Municipal Canal Telde
106.2 FM, en diciembre de 1993, dirige y presenta el programa «El Timple»,
un espacio dedicado a la difusión de la cultura canaria en sus más diversas
manifestaciones. A través de la música, la poesía, la artesanía, la
gastronomía, el humor y otros contenidos vinculados a nuestras tradiciones, el
programa se convirtió en un punto de encuentro para quienes sienten interés por
el patrimonio cultural de las islas.
Su actividad en la radio municipal no se limitó a este
espacio. También participó en programas de fin de semana, informativos, labores
técnicas y grabaciones, desarrollando una amplia labor dentro de la emisora.
Posteriormente amplió esa tarea divulgativa a la televisión
local con el programa «Raíces Isleñas», dedicado igualmente a las
costumbres y tradiciones de Canarias. A través de entrevistas, reportajes y la
presencia de músicos, artesanos, investigadores y representantes de diferentes
manifestaciones culturales, este espacio contribuyó a dar visibilidad al
trabajo que desarrollan numerosas personas y colectivos en favor de la cultura
popular.
Junto a su faceta como comunicador, continuó impulsando
proyectos relacionados con el folclore. Coordinó diferentes producciones
discográficas promovidas por el Ayuntamiento de Telde y participó en la edición
de trabajos dedicados al timple canario, al Grupo Acorayda, al Grupo Daute y a
otras iniciativas musicales desarrolladas en las islas.
Su compromiso con la formación y la investigación también
quedó reflejado en la organización de las Jornadas de Folclore de La Pardilla,
de las que fue miembro fundador. En ellas presentó diversas ponencias
relacionadas con el canto popular, los oficios tradicionales y los trabajos de
recopilación de campo, contribuyendo a generar espacios de reflexión sobre el
patrimonio cultural canario.
A lo largo de su trayectoria participó igualmente en cursos
de especialización y reciclaje relacionados con la investigación de campo, la
animación sociocultural, la música popular, la dinámica de grupos y otras
materias vinculadas a su actividad profesional.
Su trabajo trascendió el ámbito de Canarias. En 2003
participó junto a la Parranda El Cerrillal en el IV Encuentro de Folclore de
los Países Andinos, celebrado en Lima (Perú), donde tomó parte en diferentes
actividades y ofreció un taller sobre el timple canario.
En 2007 representó a Canarias en el VIII Encuentro del
Patrimonio Inmaterial de los Pueblos Andinos, celebrado en Santa Cruz de la
Sierra (Bolivia), presentando una ponencia sobre el folclore tradicional de
Gran Canaria y participando en talleres dedicados a los instrumentos
tradicionales de las islas.
Al año siguiente presentó el proyecto de revalorización del
timple canario durante las fiestas de Melenara y posteriormente lo llevó al
Festival Internacional Rawafid Azawana, celebrado en El Aaiún, en el Sáhara
Occidental.
Su labor ha sido reconocida en numerosas ocasiones por
colectivos e instituciones. Entre esas distinciones figura el Premio Arnao a la
Difusión del Folclore, concedido en 2002 por la Agrupación Folclórica Arnao,
así como el Mérito Cultural de la Ciudad de Telde, además de diferentes
homenajes, placas y reconocimientos recibidos a lo largo de su trayectoria.
En septiembre de 2006, los colectivos vecinales Meclasa, de
Melenara, y Patronato La Sal, de La Garita, le rindieron un homenaje por la
labor cultural desarrollada durante más de tres décadas en el municipio de
Telde. Un año más tarde fue pregonero de las fiestas de San Isidro de La
Pardilla, un reconocimiento especialmente significativo al tratarse del barrio
donde nació y desarrolló buena parte de su actividad cultural.
La trayectoria de Nino Jiménez permite apreciar una
dedicación continuada a la investigación, la enseñanza, la divulgación y la
promoción de la cultura tradicional. Son ámbitos diferentes, pero
complementarios, que reflejan una vinculación constante con el patrimonio
cultural canario y con su transmisión a la sociedad.
En 2016, la trayectoria de Nino Jiménez sufrió un inesperado
punto de inflexión al serle diagnosticado un ictus agudo. La enfermedad lo
obligó a alejarse de muchas de las actividades que había desarrollado durante
décadas y supuso un duro golpe para él, para su entorno y para quienes habían
compartido con él tantos proyectos vinculados a la cultura tradicional.
Sin embargo, el paso del tiempo ha demostrado que el
verdadero legado de una persona no depende únicamente de su presencia
cotidiana. La aportación realizada por Nino Jiménez continúa formando parte del
patrimonio cultural de Telde y de Canarias a través de los proyectos que
impulsó, de las investigaciones que llevó a cabo, de las iniciativas que
promovió y de la huella que dejó en numerosas personas y colectivos.
Precisamente por ello, la propuesta de dedicarle una calle
adquiere un significado que va más allá del propio reconocimiento
institucional. Es una forma de agradecer públicamente una trayectoria de
servicio a la cultura popular y de incorporar su nombre al patrimonio simbólico
de la ciudad.
En una época en la que la inmediatez parece imponerse en
todos los ámbitos, reconocer el trabajo desarrollado durante tantos años por
personas vinculadas a la investigación, la docencia y la divulgación cultural
supone también poner en valor la importancia de conservar nuestras raíces y
transmitirlas a las nuevas generaciones.
En lo personal, esta noticia me produce una enorme
satisfacción. Siempre he sentido una profunda admiración por el trabajo
desarrollado por Nino Jiménez y por la contribución que ha realizado al
folclore y a la cultura tradicional canaria.
Pero, más allá de su currículo, si hay algo que siempre he
valorado es su calidad humana. En distintas ocasiones he recurrido a él para
solicitar su colaboración y nunca encontré una negativa. Siempre mostró
cercanía, humildad y una disposición admirable para compartir sus conocimientos
y colaborar de forma generosa cada vez que fue requerido.
Quienes dedican su vida a la cultura suelen dejar un legado que va mucho más allá de publicaciones, grabaciones o reconocimientos. También dejan un ejemplo de compromiso, de constancia y de generosidad. En mi opinión, esa es una de las principales características que definen a Nino Jiménez.
Por todo ello, quiero expresar mi más sincera felicitación a Nino Jiménez por este merecido reconocimiento. Del mismo modo, considero acertada la iniciativa del Ayuntamiento de Telde de proponer que una de sus calles lleve su nombre, porque con ello se reconoce la trayectoria de una persona que ha contribuido de manera significativa al conocimiento y la difusión de la cultura tradicional canaria.
Las calles cambian con el paso de los años, pero los nombres que las identifican permanecen como parte de la historia de una ciudad. La propuesta de dedicar una calle a Nino Jiménez permitirá que las generaciones futuras conozcan la figura de un hombre que dedicó buena parte de su vida a investigar, enseñar y divulgar el patrimonio cultural de Canarias. Ese será, probablemente, el mayor valor de este reconocimiento: mantener viva la memoria de una trayectoria que forma parte de la historia cultural de Telde y de nuestro Archipiélago.
Los reconocimientos en vida tienen un valor especial.
Permiten expresar el agradecimiento de toda una comunidad a quienes, con su
trabajo, han contribuido a enriquecer el patrimonio colectivo. En el ámbito de
la cultura tradicional, donde tantas horas de esfuerzo transcurren lejos de los
focos y del reconocimiento público, estos gestos adquieren un significado aún
mayor.
La propuesta de dedicar una calle a Nino Jiménez no solo
distingue a una persona. También pone en valor la investigación, la enseñanza,
la divulgación y el compromiso con la conservación de nuestras tradiciones. Es,
en cierto modo, un reconocimiento a todas aquellas personas que, desde el
anonimato o con una presencia discreta, han dedicado su vida a mantener vivo el
legado cultural de Canarias.
El callejero de una ciudad es también un libro abierto de su
historia. Cada nombre recuerda a quienes, desde distintos ámbitos,
contribuyeron al desarrollo de la sociedad. Que el de Nino Jiménez pase a
formar parte del de Telde supone reconocer una trayectoria ampliamente
vinculada a la cultura popular y dejar constancia de una labor desarrollada
durante décadas al servicio de nuestras raíces.
Mi felicitación más sincera a Nino Jiménez por este merecido
reconocimiento y al Ayuntamiento de Telde por impulsar una iniciativa que
contribuye a preservar la memoria de quienes han dedicado su vida a la cultura.
Porque las calles identifican lugares, pero son las personas las que construyen
la identidad de los pueblos. Y la trayectoria de Nino Jiménez forma parte, por
derecho propio, de la historia cultural de Telde y de Canarias.

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