jueves, 19 de marzo de 2026

La herencia que se elige: 30 años de folclore canario latiendo en Uruguay.


Hay historias que no se explican con fechas, sino con el sonido de una bandurria y el latido de una memoria compartida. Lo que estás por leer es el testimonio de treinta años de música en Uruguay; un relato que nació de la nostalgia de viejas discotecas y el profundo deseo de volver a formar una rondalla para mantener viva la alegría de los canarios en el Río de la Plata. 

​Pude comprobar personalmente la fuerza de este vínculo en mi visita a Uruguay en 2022. Allí fui testigo de cómo la identidad es un puente que se construye con amor, uniendo a quienes llevan a las Islas en la sangre con aquellos que las llevan en el alma. En estas páginas conocerás a personas que, sin haber heredado recuerdos familiares, hoy dominan cada acorde como si fuera propio, demostrando que las tradiciones pueden sembrar raíces en tierras nuevas sin perder su esencia. 

​Desde los ensayos en Montevideo hasta el "broche de oro" que supuso tocar y grabar en la propia cuna del folclore en el archipiélago, este texto es un homenaje a las vivencias compartidas ya los compañeros que, aunque hoy dejan una silla vacía, permanecen en cada nota. Te invitamos a recorrer este tesoro invaluable de encuentros y canciones que, tras tres décadas, siguen vibrando con la misma pasión del primer día.

 

 

Treinta años, y una pausa, antes de seguir cantando . Por Miguel Carvidon.

Hay fotos que no se olvidan, hay recuerdos que resuenen en las memorias de otras rondallas de otros tiempos en el Uruguay.

Gracias a los discos, casette, se escuchaban Isas, Folias y Malagueñas, como también serenatas en los fines de año, que traen alegría a los Canarios.

Pero fue una tarde cuando nació la necesidad de formar una vez más una rondalla.

Se tocó en puertas, se habló con muchas personas y por diferentes motivos fueron pocos los que aceptaron.

Los integrantes de mayor edad, con experiencia previa en el folclor canario, compartieron generosamente los conocimientos con quienes se acercaron por primera vez a esta tradición.

Gracias a su amor, paciencia y dedicación, personas sin vínculo previo con las Islas, aprendieron no sólo las canciones y los ritmos sino también el espíritu y los sentimientos con el que debían interpretarse.

Esas personas que no son Canarias ni hijos de canarios, no heredaron recuerdos familiares, ni crecieron escuchando canciones canarias en su hogar, y sin embargo, están aquí desde el principio.

Hoy, después de más de treinta años, sus manos conocen cada acorde, y sus voces saben dónde respira cada melodía.

 

Han sostenido guitarras y bandurrias de mucha fidelidad.

No llevan Canarias en la sangre, pero la llevan en el alma. Y eso, lejos de ser menos, es un mérito aún mayor, porque lo heredado se recibe, lo elegido se construye.

Gracias a ellos, entendimos que la identidad no depende del lugar donde se nace, sino del amor con el que se cuidad lo que otros trajeron antes.

Son la prueba viva de que las tradiciones, pueden sembrar raíces en tierras nuevas sin perder su esencia.

Ellos no vinieron de las Islas, pero las Islas vinieron a quedarse en ellos.

 

También los hijos e hijas de Canarios, trajeron consigo una herencia invisible de recuerdos trasmitidos en cada palabra, que no se olvidan, gestos y melodías que forman parte de la infancia, teniendo también la suerte de algunos, de disfrutar junto a sus padres ensayos, actuaciones y viajes a las Islas.

Donde la herencia cultural se transmite de generación en generación con miradas cómplices, como si la música fuera un idioma familiar que no necesita explicación.

También mencionar que hay personas que son parte de la rondalla, que no tocan ningún instrumento, pero que durante años están allí, escuchando cada ensayo, aplaudiendo cada canción, celebrando cada pequeño logro como si fuera propio.

Su presencia es tranquila, constante, pero profundamente necesaria.

Y no debemos olvidarnos tampoco de Don Rocha, una persona que nos acompañó en muchísimos ensayos. Hoy, su silla esta vacía, pero su apoyo y su presencia permanecerán en nuestra memoria y en nuestro corazón por siempre.

Cabe aclarar, que no son solo 30 años de música en Uruguay y sus departamentos, también nuestro folclor nos llevó a tocar en Argentina, Venezuela, y como broche de oro, en la propia cuna de nuestro folclor como lo son las Islas Canarias. Allí pudimos no solamente tocar, sino también dejar plasmada nuestra propia voz y nuestra

propia música, grabándola en un CD, con un tema propio del grupo, dónde también cabe destacar, que ello fue posible, gracias a la colaboración de muchas personas que confiaron en nosotros, para hacer que hoy nuestra historia y nuestra música, fuera testimonio de que también es posible echar raíces en el archipiélago Canario.

Vivir también una de las mayores experiencias musicales del grupo teniendo una parranda con los Gofiones.


Siguiendo los recuerdos del grupo, como olvidarse de quién fue para algunos de nosotros, nuestro maestro Totoyo Millares, quién nos dejó un legado musical y momentos maravillosos difíciles de olvidar.


Compartir momentos con otros grupos como Los Cebolleros y Los Cabuqueros donde entrelazamos vínculos de amistad.

 



También pasando por una nueva experiencia tocando en un teatro con algunos integrantes de la murga La guardia Vieja de la Falta, donde nosotros les enseñamos canciones canarias y ellos a nosotros canciones de murga, dejando asentado así, que Canarios y Uruguayos compartimos como hace muchos años nuestra tierra y nuestras tradiciones, enriqueciéndonos mutuamente.

También agradecer a Rafael Cuadrado por su compromiso y amor al folclor Canario ya la rondalla, quien a pesar de estar en un departamento muy lejos de Montevideo, siempre hace un tiempo de pausa en su vida para ser parte de nosotros, y estar presente apoyándonos incondicionalmente estemos donde estemos, con su timple y su voz, enriqueciendo así aún más la rondalla,

Que decir de nuestros Canarios mayores en la rondalla, cantan con el corazón, con la nostalgia de la tierra, cantan sus recuerdos y el sentimiento de sus seres queridos, de los que están y de los que ya no están, por eso ellos no sólo cantan, reviven y transmiten con sus vos todo su sentir.

Es por todo esto y mucho más…que hoy debemos festejar y dar gracias por todo lo vivido, lo transitado y lo aprendido, que por siempre es y será, un tesoro invaluable que llevaremos cada uno de nosotros siempre en nuestro corazón.


 




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