domingo, 8 de marzo de 2026

Se apaga la voz de Daniel Reyes, pero su amor por el folclore canario seguirá sonando

El folclore canario pierde a uno de sus más entusiastas divulgadores con el fallecimiento de Daniel Reyes, palmero profundamente comprometido con la conservación y difusión de la cultura tradicional de nuestras islas. A media mañana de este domingo 8 de marzo, desde la isla de La Palma nos llegaba la triste noticia.

Daniel Reyes Martín nació el 4 de abril de 1989 en el municipio palmero de Garafía. Desde muy joven mostró un gran interés por el folclore de Canarias, entendido como el conjunto de cantos, danzas y vestimenta tradicional que forman parte esencial de la identidad de nuestra Comunidad Autónoma. Ese interés lo llevó a convertirse en un incansable estudioso y defensor de estas manifestaciones culturales.

Entre sus iniciativas más destacadas se encuentra el programa radiofónico “El Folclore Canario” , que elaboraba semanalmente en la emisora ​​Radio Luz, en la isla de La Palma. Este proyecto, financiado por los ayuntamientos de Puntagorda y la Villa de Garafía, se convirtió en un espacio de referencia para conocer la riqueza y diversidad del folclore del Archipiélago Canario. A través de sus emisiones, Daniel dio a conocer los cantos, danzas y vestimentas tradicionales de cada isla, contribuyendo a mantener viva una parte fundamental de nuestro patrimonio cultural.

Su labor divulgativa también se expandió al ámbito escrito, colaborando en el periódico digital Diario Palmero , donde publicaba artículos dedicados al folclore ya la vestimenta tradicional canaria.

Gran apasionado de la indumentaria tradicional, dedicó buena parte de su tiempo a investigarla y documentarla. En su biblioteca personal atesoraba libros, estampas y láminas de reconocidos estudiosos de la vestimenta tradicional de Canarias, entre ellos Juan de la Cruz, José Antonio Pérez Cruz (Teno), Manuel Acosta, Ricardo Reguera y Luis Dávila Viera.

Daniel Reyes se definió a sí mismo como un aficionado en mayúsculas, siempre dispuesto a seguir aprendiendo sobre el folclore canario, al que consideraba una de las grandes señas de identidad de nuestras islas. Con ese espíritu continuaba impulsando su programa radiofónico, respaldado por numerosas agrupaciones y colectivos folclóricos de Canarias.

Durante su trayectoria contó también con el apoyo del equipo de la emisora ​​Radio Luz, así como con el respaldo institucional de los alcaldes y concejales de Cultura y Fiestas de los ayuntamientos de Garafía y Puntagorda.

Practicante de la religión cristiana, Daniel también sentía una profunda devoción por la Semana Santa, una tradición que vivía con especial intensidad. Era un gran apasionado de las procesiones y de la simbología religiosa, que consideraba parte importante del patrimonio cultural y espiritual de nuestras islas.

Tuve también la suerte de entrevistarlo en el programa Entre Chácaras y Tambores, en una conversación cercana, sincera y llena de orgullo y amor por nuestras tradiciones. En aquella entrevista quedó reflejado su profundo conocimiento del folclore canario, pero también su enorme humildad y su pasión por compartir y difundir nuestra cultura popular.

Los que tuvimos la suerte de conocer a Daniel lo recordaremos como alguien cercano, educado, amable y comprometido con nuestras tradiciones de forma totalmente altruista. Era muy querido por la familia del folclore de nuestras islas, ya que en todas ellas tenía amigos y grupos que le tenían mucha estima, no solo por su labor sino también por su personalidad llena de bondad y entusiasmo.

Desde el programa Entre Chácaras y Tambores queremos trasladar nuestro más sentido pésame a su familia, amigos y a toda la gran familia del folclore canario. Su trabajo, su pasión y su compromiso con nuestras tradiciones quedarán siempre en la memoria de quienes aman y defienden la cultura popular de Canarias.

Con su partida, el folclore canario pierde a un apasionado divulgador, pero su trabajo y su dedicación quedarán como testimonio de su amor por las tradiciones de Canarias y servirán para que podamos recordarlo a él y su gran labor de difusión del trabajo que realizaban los grupos.


domingo, 1 de marzo de 2026

Los Isleños cumplen 50 años y siguen haciendo latir Canarias en Nueva Orleans

Medio siglo de música, danza y tradiciones isleñas mantiene viva la herencia canaria en St. Bernard Parish, conectando a descendientes y delegaciones de las Islas Canarias en un puente cultural trasatlántico.



 

Un pueblo entre marismas y memoria

En las marismas de St. Bernard Parish, al sureste de Nueva Orleans, medio siglo de música, danza y décimas ha mantenido viva una herencia única: la cultura canaria de los isleños. Cada año, el festival Los Isleños reúne a descendientes de las Islas Canarias y grupos folklóricos invitados, como Los Cebolleros, Los Cabuqueros, Majuelos, Hautacuperche, AF Maxorata, Antiguos Coros y Danzas de Ingenio, Timbayba y San Borondón, en una celebración que no solo recuerda la historia de sus antepasados, sino que también fortalece los lazos transatlánticos que han perdurado desde el siglo XVIII.

 

 

Colonización, frontera y supervivencia.

La migración canaria a Luisiana fue una política estratégica de la Corona española para consolidar la frontera frente a británicos y franceses. Los colonos fundaron asentamientos como San Bernardo, Valenzuela, Galveztown y Barataria. Pero la realidad fue dura: las condiciones prometidas por la administración rara vez se cumplieron y muchas familias murieron en los primeros años. Sin embargo, otras resistieron y desarrollaron una cultura de frontera, híbrida y resiliente. Aunque el español fue durante generaciones la lengua doméstica —con rasgos del habla canaria antigua—, el contacto con comunidades francesas, acadianas y angloamericanas produjo una identidad mestiza, manteniendo siempre la autodenominación de “isleños”.


La décima y la oralidad como archivo cultural.

Uno de los elementos más significativos de esta identidad es la décima improvisada, canto narrativo de raíz hispánica que sobrevivió en Luisiana como archivo oral comunitario. A través de las décimas se relataban huracanes, tragedias familiares y celebraciones, manteniendo viva la memoria colectiva. Aunque hoy el español isleño ha ido perdiendo hablantes por la presión del inglés, sigue siendo un testimonio vivo de la migración atlántica. En el festival, talleres y grabaciones buscan documental y revitalizar estas formas lingüísticas, manteniendo la memoria de una habla que conecta Luisiana con Canarias a través de más de dos siglos.

"Cada año, cuando participo en el festival, siento que conecto con mis raíces canarias. Aprender las décimas, bailar las folías y escuchar nuestra lengua antigua me recuerda quién soy y de dónde vengo. Ser isleño en Luisiana es un orgullo que llevo en la sangre."Descendiente de los isleños.

 

El Festival Los Isleños: 50 años de reafirmación cultural

El festival, organizado por la Sociedad de Patrimonio y Cultura de Los Isleños, celebra el medio siglo como espacio de reconstrucción simbólica y cultural. No es solo una fiesta folclórica, sino un acto de reafirmación identitaria y conexión con Canarias.


 

Participación de grupos canarios.

Entre los grupos más destacados se encuentran Los Cebolleros y Los Cabuqueros, que han participado en varias ediciones del festival y mantienen un vínculo especial con los descendientes. En 2010, Los Cabuqueros junto a la ciudad de Arucas, realizaron una gala solidaria para recaudar fondos tras el huracán Katrina, demostrando la cercanía afectiva y cultural con la comunidad isleña.

Los grupos destacan: Majuelos, Hautacuperche y AF Maxorata, representando diferentes islas y estilos de baile y canto; Antiguos Coros y Danzas de Ingenio, Timbayba y San Borondón, que aportan repertorios tradicionales de folías, malagueñas e isas y además de trajes.

 

Los Cabuqueros y Los Cebolleros, grupos folklóricos de Canarias que han participado en varias ediciones del festival, explican:

"Para nosotros, venir a Nueva Orleans es siempre un honor. Aunque no podemos participar cada año, cada oportunidad que tenemos de compartir nuestra música, nuestras danzas y nuestras raíces con los descendientes de los isleños nos llena de orgullo. Ver cómo mantener viva la cultura canaria, cantando décimas y bailando folías, nos recuerda que siempre esperamos volver".



 

Huracanes, Katrina y reconstrucción identitaria


El huracán Katrina en 2005 devastó gran parte de la parroquia de St. Bernard.  Muchas casas históricas y archivos familiares se perdieron, y familias  fueron desplazadas. Sin embargo, el museo y la sociedad cultural se convirtieron en centros de memoria y resistencia, reforzando la cohesión  comunitaria y la vitalidad de la cultura isleña.  




Orgullo, raíces y guardianes de la identidad canaria

Hoy, medio siglo después, los descendientes de los isleños siguen siendo embajadores de una cultura que cruzó el Atlántico. Sus canciones, bailes y décimas no solo evocan un pasado lejano, sino que mantienen viva la lengua y los saberes transmitidos por generaciones. Para ellos, ser canario es un orgullo profundo, y muchos rastrean sus raíces y orígenes de sangre en las Islas Canarias, conectando apellidos, historias familiares y tradiciones que viajaron desde Gran Canaria, Fuerteventura o Lanzarote hasta las marismas de Luisiana.

En St. Bernard Parish, los isleños protegen y transmiten su herencia, actuando como verdaderos guardianes de la memoria y la identidad canaria al otro lado del Atlántico. 
Gracias a su compromiso, la cultura canaria sigue viva, vibrante y compartida, transformándose en un puente de unión entre continentes, generaciones y memorias.


 

¡Felicidades a los Isleños por 50 años de música, baile y tradición! 

Que la memoria, la lengua y la alegría de Canarias sigan latiendo en cada rincón de Luisiana, y que sus descendientes continúen siendo guardianes y embajadores de una herencia que cruza océanos y generaciones.